'Into the Lion's Den' o cómo elevar un criterium ciclista al máximo espectáculo

Sram nos sumerge en las entrañas de la primera edición de 'Into the Lion's Den', criterium ciclista celebrado en Sacramento (California), impulsado por el colectivo L39ion y que marca el camino a seguir en este tipo de competiciones.

Autor Maillot Víctor Marcos
Autor de la foto
Chris Stricklen/SRAM images/Brian Hodes/GRojas/Wil Matthews

Fecha de la noticia25/11/2021


El deporte estadounidense es capaz de adquirir dimensiones planetarias en cualquiera de sus modalidades. Lo podemos comprobar, desde hace décadas, con el baloncesto, el fútbol americano, el béisbol, el atletismo, la gimnasia, la natación... prácticas deportivas potenciadas desde colegios e institutos en los jóvenes, incentivadas y becadas fuertemente en las universidades, y convertidas a nivel profesional en un espectáculo global que mueve ingentes cantidades de dinero.

Porque el deporte en los EEUU no puede desligarse del concepto 'espectáculo'... y 'negocio'. Un concepto que lo ha llevado a convertirse en el centro del ocio televisado de millones de espectadores, casi a diario -ahí está la frecuencia de partidos de la NBA, por ejemplo- capaz de congregar a miles y miles de aficionados en pabellones y estadios para tomar partido de eventos que dan la vuelta al mundo, a través de las cientos de plataformas existentes hoy en día.

Con el ciclismo estadounidense, salvando -mucho- las distancias, está sucediendo algo parecido. Lejos aún de las cifras de aficionados -y negocio- de los deportes mayoritarios, sí es cierto que las 'flacas' se van colando en el imaginario deportivo norteamericano gracias, en gran medida, a inciativas y eventos como el grabado por Sram TV y que te ofrecemos al inicio de este artículo.

Lejos aún de las tasas de popularidad de su 'hermano' mountain bike, plenamente asentado en la que, de hecho, fue su cuna y se 'exportó' al resto del mundo, el ciclismo de carretera tuvo un desarrollo más lento en los EEUU, en comparación con el continente europeo. Y fue, precisamente, en Europa, en los años 80, cuando las andanzas de un tal Greg LeMond en el Tour de Francia o las clásicas del norte, comenzaron a resonar en tierras norteamericanas.

La explosión definitiva de la popularidad del ciclismo estadounidense llegaría, sin embargo, con el fenómeno Armstrong, en los 2000. Las proezas de Lance en Europa, en la carrera por etapas más importante del mundo, dándole un revolcón definitivo a la situación del ciclismo mundial, pronto llegaron a la opinión pública norteamericana. Respaldado, además, por el apoyo de grandes firmas deportivas que, junto al corredor, aportaron un soplo de aire fresco y cierta renovación -materiales, entrenamiento...- en una disciplina, en ocasiones, reacia a los cambios. Armstrong contribuyó, sin duda, a popularizar y modernizar el ciclismo, llevándolo hacia el espectáculo. Lo que pasó después, todos los sabemos, fue otro tipo de espectáculo.

Mientras Armstrong crecía en Europa, y su influencia potenciaba el ciclismo en su país de origen, disciplinas asociadas a entornos más urbanos, como el 'fixie' o piñon fijo, fueron popularizándose entre los más jóvenes. Al estilo de las alleycats, las carreras ilegales de mensajeros -¿Alguien recuerda la película 'Quicksilver', protagonizada por Kevin Bacon?- comenzaron a organizarse los primeros criteriums clandestinos de fixies, de noche, sin permisos, en zonas portuarias, por ejemplo, de Brooklyn. Carreras que pronto ganaron popularidad, saliendo del 'lado oscuro' y convirtiéndose en eventos multitudinarios, plenamente establecidos y con franquicias en otras partes del mundo, por ejemplo, el Red Hook Crit. De nuevo, el deporte convertido en espectáculo.

El criterium ciclista, no obstante, es un 'invento' muy viejo. Ya en tiempos de Coppi, Bartali... posteriormente Merckx, Anquetil... comenzaron a popularizarse este tipo de competiciones/exhibiciones, preferentemente a final de temporada, donde se daban cita los ciclistas más destacados del año para medirse -primero en velódromos, más tarde en circuitos urbanos- ante los ojos de aficionados y seguidores.

El autor de este artículo, de hecho, todavía recuerda asistir en varias ocasiones al Criterium de Alcobendas (Madrid), a finales de octubre, para disfrutar de los Indurain, Delgado, Chozas, Bugno, Chiappucci, Fondriest, Ugrumov, Olano y compañia, dando vueltas a un circuito de apenas un kilómetro, bajo diferentes modalidades -eliminación, fondo, crono por equipos-, a escasos metros de sus ojos. Atención, que las crónicas de la época, como la publicada por El País en 1993, hablan de 25.000 personas asistiendo al evento. Era, sin duda, una buena forma de despedir la temporada. Y que, por desgracia, se ha perdido en muchos casos.

En la actualidad, este formato es utilizado por entidades como ASO -organizadora del Tour de Francia- para 'exportar' el ciclismo a lugares como países asiáticos (China, Japón) o del Oriente Próximo (Emiratos Árabes, Qatar, Baréin...), mercados por rentabilizar y donde los Pogacar, Bernal, Roglic y compañía pueden redondear su año, económicamente hablando.

En EEUU, por su parte, el ciclismo de carretera ha encontrado la forma de enlazar con el concepto de espectáculo a través de los criteriums urbanos. ¿Qué resulta más atractivo y cómodo para el espectador medio estadounidense, si queremos que se interese por este deporte? ¿Esperar durante horas, en un final en alto, lejos de la ciudad, a que pasen los ciclistas por delante de sus ojos, una sola vez, y vuelta a casa? ¿O la posibilidad de apostarte contra una valla, en primera fila, cerveza en mano, con música de fondo, para ver pasar el pelotón por delante de tí, durante siete, ocho, nueve o diez vueltas, a 50 km/h? La respuesta está clara...

'Into the Lion's Den' es, en definitiva, la culminación de esa idea. Una idea comandada por el colectivo ciclista L39ion de Los Ángeles, liderado por los hermanos Williams, criados en los entornos fixie de la ciudad angelina, y que han sabido crear un concepto de ciclismo más allá del tradicional equipo de competición. La integración étnica y la igualdad entre sexos son algunos de sus principios, sobre los que domina la idea de un ciclismo entendido como una gran familia.

Este criterium celebrado en la capital del estado de California, Sacramento, no solo reunió la mayor bolsa de premios en metálico -100.000 dólares- hasta la fecha en una competición de este tipo, además la repartió de forma igualitaria entre mujeres y hombres participantes. "Esta es una oportunidad para cambiar y crear un impacto que perdure por generaciones", explicó Justin Williams, cofundador de L39ion. "No se supone que haya un equipo masculino o femenino. Es un equipo que tiene hombres y mujeres en él."

Ayesha McGowan, del equipo profesional Liv Racing, hizó hincapié en el valor de este tipo de criteriums para hacer crecer el ciclismo: "Las carreras de bicicletas estadounidenses definitivamente pueden usar este impulso, y eso es exactamente lo que están haciendo. Han hecho un muy buen trabajo al hacer que las carreras de bicicletas sean algo que entusiasme a las personas que no saben nada sobre bicicletas."

'Into the Lion's Den' supone un punto de inflexión en el ciclismo estadounidense, encaminado a promover la diversidad, la representación y la inclusión, de la mano del factor espectáculo, imprescindible para captación de nuevos aficionados. Las bases, al menos, están ahí. Habrá que seguir de cerca su evolución.

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