El silencio es velocidad: 10 puntos para eliminar los crujidos de tu bici

Una bici silenciosa es una bici bien ajustada y rápida. Repasamos los principales focos de crujidos, desde el pedalier hasta la dirección, y te dejamos buenos consejos para su mantenimiento.
El silencio es velocidad: 10 puntos para eliminar los crujidos de tu bici
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Autor Maillot J. Daniel Hernández
Autor de la fotoArchivo

Fecha de la noticia 31/12/2025


No hay nada que ofrezca más paz mental que rodar escuchando únicamente el viento y el rodar de los neumáticos sobre el asfalto. Sin embargo, esa sensación de fluidez puede romperse en mil pedazos cuando aparece un invitado no deseado: el crujido. Ese sonido rítmico, que parece aumentar con cada pedalada o cada vez que nos ponemos de pie, no solo es molesto; suele ser el aviso de que algo necesita atención mecánica inmediata, ya sea por falta de grasa, suciedad acumulada o un par de apriete incorrecto.

El problema principal en las bicicletas actuales, especialmente en los cuadros de carbono de carretera y gravel con grandes volúmenes, es la resonancia. El carbono puede llegar a actuar como una caja de resonancia, transmitiendo las vibraciones de un lado a otro. Esto provoca que un ruido que jurarías que viene del pedalier tenga su origen real en el cierre de la rueda trasera o en la tija.

Para evitar que te vuelvas loco buscando el origen, hemos recopilado los 10 puntos más habituales donde nacen estos ruidos y te explicamos cómo silenciarlos.

1. El eje de pedalier

Es el sospechoso habitual y el primero al que culpamos injustamente muchas veces. Debido a las enormes fuerzas de torsión que soporta y, en muchos casos, al uso de sistemas PressFit (cazoletas a presión en lugar de roscadas), es propenso a crujir si entra suciedad o si los rodamientos se han resecado.

A veces basta con desmontar, limpiar la caja y volver a engrasar con grasa de calidad resistente al agua, pero en otras ocasiones tocará sustituir rodamientos si notas que giran "a tirones".

Para profundizar: Si crees que este es tu problema, no te pierdas nuestra guía específica: Elimina los ruidos y crujidos en el pedalier de tu bici.

2. La tija y el sillín

En gravel, debido al polvo fino, es un clásico, pero en carretera también ocurre. La fricción entre la tija y el tubo vertical del cuadro suele generar chasquidos agudos al sentarnos o al cambiar el peso de posición.

La solución pasa por desmontar, limpiar perfectamente el interior del tubo vertical y aplicar el producto adecuado: grasa de montaje antigripaje para cuadros metálicos o pasta de carbono (esa que tiene textura granulada) si tu cuadro y tija son de fibra. Esto evita que la tija se baje y cruja sin tener que apretar el cierre en exceso.

Ojo al gravel: Si usas tija telescópica en tu bici de gravel, el mantenimiento es algo más complejo. Echa un vistazo a esta guía de referencia que publicamos en MTBpro: Por qué cruje mi tija telescópica.

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3. La dirección

Es un punto crítico. El sudor en las sesiones de rodillo o la lluvia en carretera acaban filtrándose hacia los rodamientos de la dirección por la potencia. Si al ponerte de pie sobre la bici para esprintar o escalar escuchas un crujido en la zona frontal, apunta aquí.

Es necesario desmontar la potencia, limpiar los asientos de los rodamientos y aplicar una capa generosa de grasa sólida que actúe como barrera contra la humedad. Revisa también que los rodamientos no estén picados o oxidados. En este artículo tienes más información: Mantenimiento de rodamientos de dirección, buje o pedalier.

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4. Los pedales y las calas

Muchas veces desmontamos medio pedalier cuando el ruido estaba solo unos centímetros más afuera. Los pedales son una fuente inagotable de ruidos. Puede ser por dos motivos:

  • La unión cala-pedal: Si la cala o el pedal están secos, chirriarán al pedalear. Una gota de aceite con base de cera o teflón en los puntos de contacto soluciona el problema.
  • Los tornillos de la cala: Revisa el apriete de los tres (o dos) tornillos en la suela de tu zapatilla. Si están flojos, el crujido será constante.

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5. Los tornillos de los platos

Es un punto que solemos olvidar en las revisiones rutinarias. Las vibraciones del asfalto rugoso o los caminos de tierra pueden aflojar ligeramente los tornillos que unen los platos a la araña de la biela.

Un simple reapriete eliminará ese chasquido metálico que sientes al aplicar fuerza máxima. Eso sí, usa siempre dinamométrica, ya que son tornillos, generalmente de aluminio, muy fáciles de pasar de rosca.


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6. Los ejes pasantes

Con la estandarización de los frenos de disco, los cierres rápidos han dado paso a los ejes pasantes de 12 mm. Un eje pasante seco o con suciedad en la rosca provocará crujidos que resonarán por todo el cuadro y se confundirán fácilmente con el pedalier.

Es vital sacar los ejes periódicamente, limpiarlos y aplicar una fina capa de grasa en la rosca y en el cuerpo del eje antes de volver a montarlos. Apriétalos al par recomendado por el fabricante (suele estar impreso en el propio eje).


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7. La unión potencia-manillar

El manillar soporta mucha tensión. Si escuchas un crujido "seco" en la zona delantera al pasar por baches, puede que falte pasta de montaje entre el manillar y la tapa de la potencia.

Al igual que con la tija, lo ideal es desmontar, limpiar y aplicar pasta de carbono para asegurar un agarre firme. A la hora de apretar los 4 tornillos de la tapa, hazlo siempre en forma de "X" y poco a poco para que la tensión se reparta de forma uniforme.


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8. El núcleo y el cassette

Si el ruido es metálico y aparece al dejar de pedalear o justo al dar la primera pedalada tras dejarte llevar, mira atrás. Un cassette con holgura o un núcleo que ha perdido la lubricación interna son los culpables.

Extraer el cassette, limpiar el núcleo y engrasar ligeramente donde asientan los piñones (con cuidado de no pasarse para no atraer más suciedad) es la solución. Asegúrate también de que la tuerca de cierre del cassette está apretada a los Nm recomendados y habituales.

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9. La patilla de cambio

Especialmente en gravel, donde el polvo se mete por todas partes, la unión entre la patilla de cambio y el cuadro puede acumular arenilla microscópica. Al ser una pieza que une metal con carbono (o aluminio), esa fricción genera ruido.

Desmontar la patilla, limpiar la zona de contacto con el cuadro y aplicar un poco de grasa o fijador suave antes de volver a atornillarla es una operación de 5 minutos que ahorra muchos dolores de cabeza.


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10. El cableado interno

En las bicis modernas de carretera, donde la integración es total, este es un "ruido" diferente. No es un crujido de torsión, sino un golpeteo cuando pasamos por zonas bacheadas.

Si los cables o latiguillos de freno van sueltos por el interior del tubo diagonal, golpearán las paredes de carbono. La solución suele requerir instalar fundas de espuma específicas alrededor de los cables o latiguillos en el interior de los tubos para amortiguar el impacto.

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