Por qué debes llevar "luces de día" en tu bicicleta

Cada vez más ciclistas llevan luces en sus bicicletas de carretera, incluso de día, y una vez que se ha aceptado por parte de la DGT que estas no han de ser fijas, sino que pueden ser parpadeantes, te contamos por qué debes llevarlas.

Por qué debes llevar luces de día en tu bicicleta
Autor Maillot J. Daniel Hernández
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Fecha de la noticia21/10/2020


Las luces en las bicicletas siempre han sido objeto de cierta controversia. Por Ley sólo son obligatorias entre la puesta y la salida del sol. No obstante, muchos ciclistas han comenzado a llevarlas a cualquier hora del día en lugar de optar por los catadióptricos o reflectantes.

Sin embargo, cuando empezaron a popularizarse no eran muy conocidas por los agentes de la ley y saltó la polémica por una multa debido a que un ciclista llevaba una luz en posición parpadeante y esta posición estaba reservada a indicar los cambios de carril o vehículos de emergencias. No obstante, la presión social del colectivo ciclista obligó a que la DGT reaccionase y permitiese, en aras de la seguridad del ciclista, llevar una luz roja parpadeante en la parte trasera (siempre que cumpla unas normas de intensidad que evite el deslumbramiento a otros usuarios y que cualquier luz con homologación europea cumple).


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Por eso, porque es un plus de seguridad para el ciclista, te contamos por qué debes llevar luces, incluso de día.

¿Qué y cómo son las luces específicas de día?

Lo primero que hay que señalar es que no es exactamente igual una luz concebida para ser usada de día que una de noche. Hasta hace poco tiempo lo que encontrábamos en el mercado eran “faros” o luces genéricas que, en el mejor de los casos, disponían de diferentes modos e intensidades (en función de la intensidad, destello, etc.). Sin embargo, desde hace un tiempo algunas marcas como Bontrager, Specialized o Cateye ofrecen luces “de día”.

El principal objetivo de las luces diurnas es hacernos visibles, no alumbrar o iluminar. Para ello han de contar con una cuestión fundamental que es el que tengan un patrón de destello o parpadeo, que es fundamental que sea intermitente y aleatorio y combinando distintas intensidades. Por supuesto, necesitan mayor potencia en lúmenes para conseguir captar la atención de conductores y otros ciclistas durante el día. Se ha demostrado que un patrón discontinuo es lo que mejor resalta cuando la luz ambiental es alta (de día), ya que rompe la monotonía del paisaje que podemos ver en la carretera y llama más la atención del conductor.


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Aunque siempre es mejor llevar una luz trasera que no llevar nada, no todas las luces para la noche son aconsejables para el día (por su menor potencia e intensidad), mientras que cualquier luz concebida para usarse durante el día, seguramente tenga un “modo noche” que se ajuste a la legislación vigente en cuanto a posición e intensidad y no deslumbre a los vehículos que vengan por detrás, aunque sí que nos hace perfectamente visibles.

Por qué debes llevar luces de día en tu bicicleta

Lo fundamental es hacernos visibles

El reglamento de la DGT dice que, siempre entre la puesta y la salida del sol, se ha de llevar en la parte trasera una luz de posición de color rojo (es decir, en posición fija) y un catadióptrico, no triangular, del mismo color. Opcionalmente se pueden añadir catadióptricos de color amarillo auto, en los radios de las ruedas y dos en cada pedal. De hecho, cuando compramos una bicicleta en una tienda, debería venirnos con un set de elementos de seguridad que incluyen dichos reflectantes y un timbre.

Aunque no se especifica una distancia para las luces (sí para las prendas reflectantes, que deben hacernos visibles a los conductores a 150 metros), la teoría es que, con las luces homologadas, debemos ser visibles de noche a una distancia mínima de 300 metros.

Sin embargo, no hay nada recogido como obligatorio durante las horas de sol. Y aun en días de máxima visibilidad se ha demostrado que una luz roja en posición parpadeante nos hace visibles a mucha más distancia.

¿Por qué debes llevar luces si no son obligatorias?

Redundando en lo que ya he dicho, es una cuestión de seguridad. Cuando circulamos por carretera éstas no son perfectamente llanas, con los laterales despejados y con una visibilidad absoluta, sino que a veces nos podemos encontrar, aún en el día más despejado y luminoso del año, zonas de sombra, metidas entre árboles, en las que si llevamos una bicicleta y/o ropa oscura nos camufla de los otros vehículos.

En estos casos una luz roja supone un contraste alto frente a un fondo oscuro que nos destacará de los vehículos que vengan por detrás. Si además está en modo parpadeante, el contraste será mucho mayor. Sucede lo mismo en zonas con curvas serpenteantes y enlazadas, en las que aparecemos y desaparecemos de la visión de los conductores muy rápidamente.


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Si el beneficio en días luminosos y de verano es alto, en periodo invernal o días en los que nos arriesgamos a que llueva o se nublen (bajando, por tanto, la luminosidad) es mucho mayor. Por eso, ante cualquier atisbo de duda, es aconsejable salir con ellas.

Por qué debes llevar luces de día en tu bicicleta

Las luces trasera en pelotón, carril-bici, etc.

Otra de las controversias que se crean en torno a las luces traseras es lo que pasa cuando rodamos en pelotón o en zonas muy concurridas como los carriles bici o tráfico urbano. La mayor parte de las luces, si están bien colocadas, no deberían molestar. Además, suelen contar con varios modos e intensidades, por lo que podemos colocar una intensidad menor (como la que se sugiere para circular de noche y no llegar a deslumbrar a los coches) que durante el día es menos molesta.

También se puede colocar en posición fija en lugar de parpadeante, lo que molesta menos si alguien circula mucho rato detrás de nosotros, y que nos servirá para seguir indicando nuestra posición si nos quedamos solos o salimos del carril y nos metemos en una carretera convencional.

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