Profesionales y tubeless. ¿La asignatura pendiente?

Parece que el tubeless tan imprescindible en modalidades como el el gravel o el mountain bike, sigue contando con resistencia en el pelotón profesional.

Profesionales y tubeless. ¿La asignatura pendiente?
Autor Maillot Alberto Álvarez
Autor de la foto
Archivo / Trek-Segafredo

Fecha de la noticia11/02/2021


Los profesionales siempre han sido unos estudiantes lentos. Si, no me interpretéis mal. Son rápidos encima de la bici, pero lentos cuando toca adoptar un nuevo cambio tecnológico. El ‘más vale lo malo conocido’ es un karma dentro del pelotón, que hace que las novedades se incorporen con cuentagotas, con polémicas y con idas y venidas de la UCI y los fabricantes. El tubeless ha sido una de las últimas asignaturas en añadirse a la lista de septiembre. Vamos a estudiar.

La presencia del todopoderoso tubular

El tubular ha sido y es la herramienta perfecta por ahora para los profesionales en cuanto a elección de neumáticos se refiere. Son ligeros, se pueden llevar a las presiones deseadas (normalmente súper altas), tienen una resistencia a la rodadura correcta, los pros no se manchan las manos de pegamento y cuando pinchan tienen una rueda nueva al momento, como no podría ser de otra manera. Esto ha sido así desde hace muchos años. Además, hace unos años con la aparición de los frenos de disco, eliminamos de la ecuación de posibles inconvenientes, el tema del calentamiento de la pista de frenada y como consecuencia, la posibilidad de que el tubular se despegase por calor. Aún quedan corredores (quizá demasiados), que usan frenos de llanta convencionales, pero cada vez son más los convencidos de que los frenos de disco son el presente y el futuro de manera inevitable. Algo que ayuda mucho no solo a la seguridad, sino al desarrollo tecnológico de ruedas y cuadros.

Tubulares sin instalar

Y esta presencia tan establecida del tubular quizá es el mayor ‘enemigo’ de que el tubeless se acabe de incorporar al ciclismo profesional. Del ‘más vale lo malo conocido’ que os decía antes, nos vamos a algo que también dicen los pros, sobre que ‘si algo funciona, para que cambiarlo ¿no?’ Nadie se quiere jugar el tipo por un avance tecnológico que no está afinado al 100%, y al tubeless le pasó como en su momento a los frenos de disco que comentaba antes, o como le pasó a los cambios electrónicos en sus inicios.

Lo que le falta al tubeless en carretera

El tubeless para carretera se enfrenta a muchos inconvenientes. El primero de todos, es que ni siquiera todos los fabricantes de neumáticos se han puesto de acuerdo y todavía hay algunos que no optan por esta tecnología porque no creen que aporte beneficios reales. A los de neumáticos, se unen los de ruedas que tampoco tienen toda la gama de ruedas optimizada para tubeless. Son ligeros, pero no de una manera muy determinante en comparación a los tubulares. Requieren cierto mantenimiento por tener que cambiar el líquido más a menudo y además la temperatura que alcanza el sellante en su interior es tan alta, que pude modificar las características del mismo y no trabajar al 100% de condiciones en caso de pinchazo. Por último, como cada vez quedan menos frenos de llanta en el pelotón, para que van a cambiar el tubular que tan buen resultado les da ¿no?

Rueda de Giant con tubeless

Lo que le sobra al tubeless en carretera

Hemos empezado por los inconvenientes, pero también tienen ventajas. El tubeless no es que pinches menos, pero cuando pinchas, el líquido sellante se hace cargo del pinchazo y puedes seguir pedaleando por lo general muchos kilómetros, e incluso el resto de la etapa. Ojo que estos es importante porque te puede hacer ganar una etapa, o la carrera de tu vida. Olvídate de pinchar por que coges un bache o un socavón en la carretera. Como no hay cámara dentro, no hay pellizco. La posibilidad de que el tubeless trabaje a presiones menores, puede ayudar en etapas con el clima complicado en las que se busque algo más de tracción bajando la presión, pero como sabemos, no es algo muy habitual en los profesionales que siempre quieren más aire en sus ruedas; a excepción de clásicas tipo Paris-Roubaix, donde el tubeless tiene mucho más sentido por este motivo. El tubeless también elimina esa fricción que existe entre la cámara y la cubierta del tubular.

Seccion de un tubular en un gráfico

Otro aspecto que es más difícil de cuantificar porque los números de los fabricantes varían mucho, es que el tubeless tiene menor resistencia a la rodadura que el tubular. Esto se da por varios motivos; el primero porque en el tubular se puede perder algo de eficiencia por el movimiento que existe entre el tubular y el pegamento. El pegamento no deja de ser una capa entre medias que tiene cierta flexión, algo que tampoco se logra eliminar del todo con las cintas adhesivas de doble cara que cada vez se usan más en lugar del pegamento convencional.

Y el segundo motivo es que la investigación en neumáticos tipo tubeless por parte de los grandes fabricantes es mucho mayor que algunos pequeños fabricantes de tubulares (algunos fabricantes de los grandes como Schwalbe ha dejado de fabricar tubulares), lo que deriva en que los compuestos de los neumáticos convencionales y tubeless están más avanzados y tienen una menor pérdida de energía en la carcasa y un mejor comportamiento para volver a su estado inicial después de someterse a grandes cargas o deformaciones. Algo que en la industria se estudia mucho y que tiene el nombre técnico de histéresis.

Las experiencias positivas del tubeless

Pero no todo son malas noticias con el tubeless. Hay muchos corredores que ya han ganado con este sistema en sus ruedas (Tony Martin ganó un Campeonato del Mundo de contrarreloj con tubeless) y algunos equipos apuestan por ello con fuerza. Joan Linares, un mecánico profesional con una cartera de equipos a sus espaldas como Garmin, EF o Israel, nos cuenta que algunos de los corredores del Education First-Cannondale solo querían usar tubeless en las etapas contrarreloj, porque podían jugar más con las presiones, tenían menos posibilidades de tener que parar por pinchazo y resultaba más cómodo y más rápido. De hecho, el Education First-Cannondale bajo el patrocinio de Vittoria en la Vuelta a Colombia de 2020, ganó en dicha contrarreloj usando el modelo Vittoria 25C Corsa Speed TLR que tiene un peso increíble de tan solo 205 gramos.

Education First Cannondale rodando en grupo

La relación fabricantes-equipos

El debate va más allá de los temas técnicos. Las líneas en las que el tubeless lucha para incorporarse al 100% en el pelotón profesional son tres claramente. La primera es que los fabricantes de neumáticos y de ruedas no acaban de ponerse de acuerdo para fabricar productos en una misma dirección. Si las ruedas no están optimizadas al máximo para el tubeless, el neumático no tendrá el rendimiento esperado. Aunque el peso sea competitivo, aunque funcione mejor en caso de pinchazo o aunque puedas jugar más con las presiones y tener menos resistencia a la rodadura, parece que eso no es suficiente por los contras que pueda ofrecer.

Imagen de un mecánico profesional

La segunda es que los equipos no quieren sorpresas y prefieren competir con seguridad, que hacer experimentos en carrera. En entrenamientos o en etapas menores se pueden hacer pruebas, pero ningún pro de primer nivel se va a atrever a probar una combinación en etapas importantes sino conoce el rendimiento y las sensaciones. Si hay dudas, no se usa. Y la tercera y última línea, va en relación a la mención a los pros con la que comenzábamos el artículo. El tubular les funciona y conocen sus pros y sus contras. Si en algún momento el tubeless se muestra tan optimizado y sobretodo conocido a nivel de como reacciona en todos los momentos de una carrera, los pros empezarán a usarlo sin miedo.

Mientras esto no pase, seguiremos viendo más tubulares que tubeless, hasta que el tubeless llegue al nivel técnico requerido, que tengo la sensación de que así será en unos años. Los que también hacemos gravel y mountain bike solo tenemos elogios para este sistema, pero bien es cierto, que el ajuste en carretera no está tan afinado. Como decía, solo es cuestión de tiempo.

 

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