La filosofía del gravel como estilo de vida

Para algunos, el gravel ha significado una segunda juventud. Para otros, su acceso al ciclismo, en una modalidad llena de satisfacciones más allá de la superficie sobre la que pedaleamos.

La filosofía del gravel como estilo de vida
Autor Maillot Alberto Álvarez
Autor de la foto
Arjan Boldingh / Archivo / Park Tool

Fecha de la noticia26/03/2021


El ciclismo tiene una capacidad total para reinventarse. Lo que parecen tendencias inamovibles, van evolucionando con el tiempo o incluso otras como el gravel, son el paso lógico de los límites que habíamos alcanzado con las bicis de carretera convencionales. Si eres de mountain bike estarás más acostumbrado a este tipo de cambios. Si ahora eres de gravel, notarás como nos pasa a nosotros en Maillot Mag, que sentimos que pedalear sobre la grava es algo más que pedalear

El lugar donde encontrar la calma

Aunque el gravel ha heredado toda la tecnología que nos gusta y que nos ayuda a mejorar, como pasa en el ciclismo de carretera, los 'Garmins', 'Wahoos' y compañía se han convertido en aliados para descubrir caminos, más que en dispositivos de análisis de vatios, porcentajes y velocidades medias. El gravel aporta un contenido extra a la hora de pedalear, que no implica siempre el desgaste máximo y la superación, sino más bien, la búsqueda de ese bienestar innato que es la base de salir a pedalear. En otras palabras, pedalear con la gravel nos acerca más a esa sensación básica de placer que significa montar en bici, cualquier tipo de bici, sin la presión del esfuerzo físico y de la superación personal y de grupo, que tan asentada tenemos hoy en día en todo lo que sea salir a pedalear.

Zona de bosque con una gravel pasando en la ruta

A veces la excusa por llegar a un café determinado o ese punto donde siempre paras y comes antes de seguir la ruta, son motivaciones más que suficientes para salir con tu gravel. Pequeños propósitos con grandes satisfacciones.

No solo es competir

Por eso, si practicas gravel, estamos muy seguros, que tu cabeza está pensando más en esas rutas largas y tranquilas o en esos eventos gravel que te conectan con la naturaleza y con tu grupo de amigos, más que en ponerte el dorsal, los neumáticos de 35mm y competir a todo lo que das. Esta es otra de las características de ese estilo de vida al que llamamos gravel. Puedes competir, pero no es lo esencial. Incluso si compites, la mayoría de eventos al estilo Dirty Kanza, son más una celebración, donde el esfuerzo físico importa porque son eventos duros, pero no se busca el límite como único fin, y si el llegar al final del camino, habiendo disfrutado del mismo como prioridad.

Grupo de amigos con gravel contemplando el paisaje

La estética y los complementos

Esta menor competitividad del gravel a la que nos referimos, es causante en parte del peculiar estilo del gravel. Bolsas de manillar, de sillín y de cuadro, estética de ropa más relajada, incluso bikepacking como otra de las opciones del gravel, lo convierten en ese cicloturismo 2.0, evolucionado con unas bicis mucho más divertidas, rápidas y ligeras, que nos han hecho a muchos de nosotros, salir de la zona de confort de pedalear con una cámara de repuesto y dos barritas, para convertirnos en pequeñas ‘mulas’ de arrastre. A través del gravel, combinamos las bicis de carbono, con bolsas repletas que nos saquen de cualquier imprevisto. Es como que, de alguna manera en el gravel, los imprevistos forman parte de la aventura y ‘deseas’ que algo se interponga en el camino, para que la salida todavía haya merecido más la pena. No cabe duda que también hay cierto ‘postureo’ como en casi todas las modalidades del ciclismo y añadir un poco de épica y de contratiempos a nuestras pedaladas, siempre adorna la historia cuando nos toque contarla.

Gravel con bolsas en una parada de la ruta

La moda y la estética también han utilizado el gravel como plataforma para muchas marcas relacionadas con el ciclismo, que veían que las ruedas finas no eran suficientes para expresar nuevas tendencias. El gravel es plural en cuanto las formas y al diseño. Por eso es una modalidad en la que combinas la licra más ajustada, con los pantalones más anchos sin que haya problema de unificación de grupo. Hay menos ‘globeros’ en el gravel porque es un grupo mucho más amplio de miras, en el que todo el que quiera pedalear con un neumático de más de 35mm es más que bienvenido/a.

La interacción con la naturaleza

La naturaleza. Ese es el campo de juego del gravel y una de las razones por las que esta modalidad es un estilo de vida, o una filosofía si la quieres llamar así, a la hora de etiquetarla dentro del ciclismo. Las ruedas de 700x40mm o de 650b, ruedan sobre el asfalto más fino, los caminos más rotos o las pistas alfombradas de gravel, con la misma serenidad y seguridad, para llegar a lugares lejanos. Es fácil que el gravel te lleve a hacer más kilómetros de los que tenías pensados y que durante el trayecto, elijas las zonas de naturaleza más espectaculares que tengas en tu entorno.

Foto de acción de una gravel en un pequeño salto

En ese sentido, tiene un componente muy similar al del mountain bike, porque la posibilidad de rodar por zonas sin tráfico en las que es mucho natural y fácil conectar con el entorno, nos llevan a que nuestra atención se dirija más en todo nuestro alrededor, más que llevar fijada la mirada sobre el manillar o sobre el asfalto unos metros por delante, como nos pasa con el ciclismo de carretera.

En cierta manera, sabemos que todas las modalidades del ciclismo son un estilo de vida. El ciclismo en si ya es un estilo de vida, con lo que independientemente de la bici con la que pedaleemos, experimentamos la vida de otra manera. Si, puede parecer una conclusión demasiado filosófica o existencial, pero la forma que tenemos los ciclistas de conectar con el mundo en el que vivimos, parte de las dos ruedas y de lo que experimentamos con ellas. No lo subestimemos.

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