Vecinos y rodillo para bicicleta: Algunos consejos útiles

El confinamiento por la crisis del coronavirus ha supuesto una explosión en las ventas de rodillos. Lo cierto es que después de “luchar” por conseguir uno de los pocos que hay en el mercado hay quien se ha encontrado con un problema: los vecinos

Vecinos y rodillo para bicicleta: Algunos consejos útiles
Autor Maillot Luis M Del Cerro
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Fecha de la noticia29/03/2020


Nunca se han vendido tantos rodillos en nuestro país. Nunca tanta gente los había comprado para conectarse a Zwift o Bkool o, simplemente, para mover las piernas e imaginarse lo que es rodar por su carretera o caminos preferidos. Y, por supuesto, nunca tanta gente ha comprado un producto sin saber exactamente cómo funciona.

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El ruido del rodillo

Todos los rodillos generan ruido. Y además, no suele ser un ruído precisamente agradable. Generalmente es un ruido más o menos contínuo y un tanto desagradable dependiendo del tipo de rodillo y neumático utilizado.

Los rodillos que menos ruido generan son los de transmisión directa (se quita la rueda trasera) y los llamados rodillos “de rulos”. Los primeros son los mejores en casi todos los sentidos pero también los más caros. En lo que respecta al ruido lo mejor es que tendremos el sonido del propio sistema del rodillo y el de la transmisión pero no el de la fricción de la rueda con el rodillo. En el caso de “los rulos” tenemos el sonido de la rueda pero la resistencia depende de nuestra transmisión y no tenemos un mecanismo “presionando” los neumáticos para ofrecer la resistencia en distintos modos.

Lo cierto es que los rodillos más comunes por su buena relación entre precio, prestaciones y compatibilidad con cualquier bici son los rodillos de resistencia. Muchos de ellos, de resistencia magnética. En este tipo de rodillos tendremos una pieza ejerciendo presión y resistencia a nuestro neumático trasero dependiendo del nivel de esfuerzo que queramos configurar o de lo que los programas de ciclismo virtual apliquen en cada momento en caso de que sea un rodillo interactivo.

Rodillo de resistencia magnética

El problema es que estos rodillos de resistencia son los más ruidosos. Tenemos el sonido del neumático, de la transmisión y del propio rodillo. Y, además, tenemos un gran nivel de vibraciones transmitidas al suelo. El cóctel puede ser desagradable hasta para el propio ciclista que, generalmente, opta por unos auriculares para escuchar música o disfrutar de nuestros magníficos podcast.

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No debemos olvidar que el llevarnos bien con el vecino no es solo una cuestión de “diplomacia de escalera”. Estar tranquilos y centrados en el entrenamiento, sin tener que preocuparnos por la reacción de los demás, es la mejor manera de sacarle todo el partido a ese rato de rodillo diario.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿qué podemos hacer?

1.- Hablemos con el vecino

Sí, hacedlo. Si sorprendéis a un vecino con un sonido como el del rodillo sin previo aviso podéis conseguir reacciones un tanto airadas. Si tenemos una relación con los vecinos medianamente normal lo ideal es comentarles que somos ciclistas y que nos gustaría dedicarle unos minutos diarios a entrenar. Avisad que el rodillo es ruidoso y pactad unas horas en las que no resultará tan molesto. Recordad que, dependiendo de la normativa de cada municipio, hay unas horas en las que los límites de ruido admitidos siempre serán mayores que el sonido generado por el rodillo. Pero, aunque “la ley esté de vuestra parte” no es buena solución “tirar por la calle de enmedio”.

Además, en estos días de confinamiento, todos debemos empatizar un poco más de lo normal. El vecino debe entender que queréis seguir practicando algo de deporte y tú que ya es bastante frustrante quedarnos en casa como para tener “un motivado” dándolo todo encima de un rodillo en la peor hora. Y con esto viene otro punto importante:

2.- Pactar unas horas

Dentro de la conversación con el vecino no está de más pactar unas horas “aproximadas”. Tened en cuenta que hay gente que duerme siesta, que tienen niños pequeños con horarios muy estrictos o que teletrabajan.

3.- Elegir la habitación adecuada

Este es el punto más complicado. En ese “pacto vecinal por el rodillo” no está mal saber en qué habitación provocaremos menos molestias a nuestro vecino de abajo. Lo cierto es que es difícil porque en la mayoría de los casos, instalamos bici y rodillo donde podemos y donde nos dejan.

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4.- Neumáticos lisos o específicos para rodillo

Los rodillos de resistencia son capaces de acabar con la banda de rodadura de un neumático en tiempo de record. Por ello, es aconsejable utilizar neumáticos específicos para rodillo. Con ellos se mejora la fricción, se disminuye sensiblemente el ruido y mantenemos a salvo los neumáticos “buenos”.

Neumático específico para rodillo

En el caso de la bici de montaña, si has comprado un rodillo estos días y estás pendiente de que te llegue a casa, te aconsejamos que compres un neumático tipo “slick” para la rueda de tu bici o, directamente, un neumático para rodillo específico. Si subes tu bici de montaña con sus neumáticos “de serie” en el rodillo tendrás dos efectos negativos: acabarás con los tacos de la cubierta y generarás un ruido muy desagradable.

5.- Reduce la vibración

Poco podemos hacer con el ruido del propio rodillo o de la transmisión pero sí que podemos intentar minimizar la vibración que transmitimos directamente al suelo. Cuando compres un rodillo asegúrate de que viene con una alfombra o manta para rodillo. Este tipo de alfombras evita que el rodillo se mueva o resbale, que tu sudor acabe con la tarima y reduce la vibración que transmitimos al suelo.

Si no tenemos una alfombra específica o no queremos comprarla utiliza una alfombra de casa pero siempre teniendo en cuenta que la prioridad es la estabilidad del rodillo. Un rodillo mal “calzado” y nivelado puede ser muy peligroso.

6.- La terraza no siempre es la solución

Si tenemos la sensación de que rodar en la terraza puede ser menos molesto lo cierto es que no es así. Si nuestro conjunto de rodillo + neumático no consigue un buen nivel de decibelios dentro de casa tampoco mejorará en la intemperie. De hecho, lo que conseguiremos es enfadar a un mayor número de vecinos.

En resumen, el ruido del rodillo es un problema que se soluciona reduciendo vibración, prestando atención a los neumáticos y con diplomacia.

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