¿Qué ocurrió...? Con el cambio electrónico de Mavic

Hace 'nada más' que 30 años, la histórica marca francesa presentaba su ZMS (Zap Mavic System), el primer cambio trasero con funcionamiento electrónico para bicicletas de carretera. La idea no cuajó, pero sentaría las bases de todo lo que llegaría después.

¿Qué ocurrió...? Con el cambio electrónico de Mavic
Autor Maillot Víctor Marcos
Autor de la foto
Mavic

Fecha de la noticia28/08/2022


Mavic es, sin duda, una de las marcas históricas cuando hablamos de ciclismo de carretera. Fundada nada más y nada menos que en 1889 en Lyon por los hermanos Léon y Laurent Vielle, como una empresa de niquelado de metales, poco después abriría un departamento dedicado a la fabricación y venta de recambios para bicicletas, a cargo de Charles Idoux y Lucien Chanel. Nacía, como tal, Mavic: Manufacture d’ Articles Vélocipédiques Idoux et Chanel.

Desde entonces, su interés y relevancia en el mundo de la bicicleta y el ciclismo fue creciendo, primero, con la fabricación de coches infantiles a pedales, en los años 30, o los primeros guardabarros 'con faldón', en la misma década.

Su relación con el mundo de la competición también se remonta a esos turbulentos años en Europa. Y ya en 1934, toda una figura de la época como Antonin Magne correría el Tour de Francia por primera vez con unas llantas de 'duraluminio' Mavic que, como curiosidad, iban pintadas de color madera para despistar a los rivales.

A partir de entonces, el catálogo de productos de la firma francesa comenzó a crecer, adentrándose en otros componentes como bujes, ejes de pedalier y las primeras incursiones en las ruedas aerodinámicas, en los años 70, sin dejar de lado la competición, donde se estrenarían los ya famosos coches amarillos de asistencia neutra.

La revolución tecnológica en el ciclismo de carretera llegaría a finales de los 80 y principios de los 90: pedales automáticos, acoples de triatlón para contrarreloj, los primeros cascos, ruedas de bastones, fibra de carbono... adelantos que tuvieron en Mavic una de las principales marcas protagonistas y que en la mayoría de los casos siguieron evolucionando hasta nuestros días, de una u otra forma. La mayoría... menos uno, que cayó en el olvido durante unos cuantos años: el cambio electrónico Mavic ZAP.

El precedente: Tout Mavic

Antes de que llegara el ZMS (Zap Mavic System), Mavic ya tenía mucha experiencia en el diseño y fabricación de componentes para transmisiones, además de sus afamadas llantas. De hecho, en 1979 ya comercializaba grupos completos, tal y como los conocemos hoy en día, bajo el lema 'Tout Mavic'.

Con uno de esos grupos, el 1000 Spécial Service Course, combinado con las llantas SSC Grise Paris-Roubaix y G40, el irlandés Sean Kelly vencería en la Paris-Roubaix de 1984.

ONCE y R.M.O., conejillos de indias

Tras meses y meses de estudio, diseño y desarrollo previo, Mavic decidía poner a prueba su cambio electrónico trasero en 1992, en estrecha colaboración con dos de los equipos profesionales que ya utilizaban sus componentes y transmisiones: los franceses de R.M.O. y los españoles de la ONCE. El equipo amarillo, dirigido por el siempre innovador Manolo Saiz, sería uno de los principales escaparates del Zap Mavic System, montado sobre aquellos míticos cuadros Look de fibra de carbono. Un año más tarde, en 1993, Mavic decidía ponerlo en el mercado, a disposición de todos los usuarios.

¿Cómo funcionaba el Mavic ZAP?

El sistema, recordemos, solo centrado en el cambio trasero -los platos se seguían cambiando con la tradicional palanca sincronizada desde el tubo diagonal- se accionaba gracias al funcionamiento de un microprocesador y dos botones colocados estratégicamente en el manillar para cambiar de marcha (hacia arriba o hacia abajo). Con cada 'toque', el microprocesador ubicado en el manillar enviaba la información, a través de un cable bastante visible, hasta los electroimanes del desviador trasero, para cambiar hasta la corona deseada.

Lo cierto es que los artículos y reseñas de la época, donde se recogía la opinión de los ciclistas, hablaban de satisfacción por parte de éstos, catalogando el Mavic ZAP como un sistema preciso y fácil de regular.

Aunque, como en todos los casos de productos revolucionarios, otros ciclistas de la época hablaban de mal funcionamiento en condiciones meteorológicas adversas o que en algunas ocasiones el desviador podía fallar, quedándose engranado en un marcha, sin posibilidad de cambio.

Futuro incierto

Sea como fuere, el Mavic ZMS no cuajó entre el gran público, tanto por cuestiones de coste económico como de desconfianza entre los consumidores, y los equipos profesionales decidieron seguir apostando por la fiabilidad de los cambios mecánicos.

No obstante, Mavic lo volvería intentar algunos años más tarde, en 1999, con el Mektronic, el primer sistema de transmisión electrónica sin cable -algo a lo que ya estamos totalmente habituados hoy en día-. Este nuevo intento de Mavic tampoco llegaría a cuajar... y la marca francesa abandonaría la producción de cambios y transmisiones para centrarse en ruedas, bujes y otro tipo de accesorios.

Tendríamos que esperar 10 años, en 2009, a la llegada del primer Shimano Dura-Ace Di2 7970, para experimentar la llegada y el asentamiento progresivo -pero definitivo- de las transmisiones electrónicas.

Pero sin duda, Mavic, puso una de las primeras semillas.

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