De la lana al ‘aero’: la evolución de la ropa ciclista en 150 años

Castelli siempre ha estado ligada a las evoluciones más importantes de la ropa de ciclismo a lo largo los años. Repasamos la historia de la mítica marca italiana y recordamos sus principales hitos, sin perder de vista su apuesta constante por el futuro.
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Autor Maillot Víctor Marcos
Autor de la fotoArchivo Castelli

Fecha de la noticia 21/05/2026


Pocas marcas del mundo del ciclismo, bicicletas incluidas, pueden hacer gala de llevar involucradas en nuestro deporte más de 100 años. Castelli es una de ellas, pues la firma transalpina cumple este año su 150 aniversario. Un siglo y medio de vida que nos ha dejado algunos de los hitos y revoluciones más importantes dentro del ámbito textil de la industria de la bicicleta.

El inicio de su historia se remonta a 1876, mucho antes de que llegara el nombre de Castelli y su icónico logo en forma de escorpión. Por aquel entonces, un sastre milanés llamado Vittore Gianni abrió su tienda homónima en el centro de Milán. Aquí confeccionaba ropa para equipos de calzio como el Milan, la Juventus y para el cuerpo de baile milanés. Pero pronto llegarían las primeras prendas de ciclismo, en concreto, en la década de 1910, para vestir al gran ídolo de la época, Alfredo Binda.

En 1935, Armando Castelli se uniría a la empresa de Gianni, comprándola finalmente en 1939, manteniendo clientes de alto perfil como las leyendas del ciclismo Gino Bartali y Fausto Coppi. El hijo de Armando, Maurizio, entraría también en la empresa familiar después de un accidente en bicicleta a los 18 años.

Pero el auténtico despegue de Castelli llegaría en los años 70. Primero, en 1972, con el diseño del primer mono empleado para establecer el récord de la hora de Eddy Merckx, un mono con el que ya se habían realizado pruebas con Jacques Anquetil a finales de los 60. Tan sólo dos años más tarde, en 1974, Maurizio Castelli se hacía con las riendas de la empresa, fundando como tal la marca Castelli y su logo del escorpión. La historia solo acababa de comenzar.

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La llegada de la Lycra

En marzo de 1977, Castelli presentaba la primera de muchas innovaciones: el primer culotte aerodinámico de lycra de la historia en ser comercializado y usado en carrera por ciclistas profesionales. Su nombre, Aerodynamic Short, lo decía todo. Hasta entonces, los culottes se fabricaban en lana, un material que mantenía demasiado calor e incomodidad en el sillín. Esta nueva fibra sintética cambió radicalmente la manera de entender el ciclismo al aportar ligereza, elasticidad y comodidad a una prenda que era todo menos funcional.

De esta forma, ya en la Milán-SanRemo de aquel años, los equipos profesionales que vestían Castelli usaron por primera vez estos culottes. La idea resultó ser un éxito, y cuentan los archivos de la empresa que, a la semana siguiente, muchos ciclistas amateurs hicieron fila en la puerta de la empresa, ansiosos por conseguir los mejores culottes del momento.

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Maurizio Castelli no se detuvo y en 1981 hizo que sus ciclistas usaran los primeros culottes de lycra de colores, un gesto audaz y contrario a las reglas de la época, que imponían el uso exclusivo de culottes negros. De hecho, para eludir el reglamento, se ideó una solución bastante original: los ciclistas se presentarían en la línea de salida vistiendo perneras de lana para cubrir los culottes de colores. Pocos minutos antes de empezar, se quitarían las medias. Lo que siguió fue un gran interés mediático, con cobertura televisiva durante todo el día de los ciclistas vestidos de turquesa y con el símbolo del escorpión en sus muslos. El equipo y la marca recibieron multas diarias, pero la publicidad valía cada lira pagada.

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Dos años después, en 1983, Castelli fue la primera marca de ropa ciclista en utilizar el proceso de impresión por sublimación, que permitía transferir a los maillots una gama completa de colores y diseños detallados, permitiendo a los ciclistas lucir los logotipos de los patrocinadores en el pecho, la espalda y los hombros. Hasta entonces, todo se hacía con bloques de color (verdaderas piezas de tela de color sólido cosidas juntas) y bordados que solo permitían crear diseños mucho más simples.

La lucha contra los elementos

Uno de los primeros equipos en utilizar aquellos maillots impresos por sublimación fue el Renault Elf de Bernard Hinault. 1983 fue también el año en que, vistiendo el primer maillot cortavientos diseñado por Castelli, el propio Bernard Hinault ganó la Flecha Valona en condiciones de nieve, lluvia y frío. En 1984, la lucha de Castelli contra el frío se intensificó, con la introducción de las primeras prendas térmicas, probadas por Francesco Moser en escenarios tan exigentes como la Paris-Roubaix.

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Mientras tanto, Castelli se hizo cargo entre 1981 y 1992 de los maillots de líderes de Giro de Italia y Tour de Francia, al tiempo que se encargaba de vestir a una docena de equipos profesionales.

En la década de 1990, la marca siguió creciendo, pero en 1995 su historia tomó un giro inesperado debido a la trágica y prematura muerte de su fundador, Maurizio Castelli. A los 47 años, mientras subía la legendaria Cipressa de la Milán-SanRemo, sufrió un infarto que lo dejó sin vida. Pero la filosofía y mentalidad innovadora de Maurizio se mantuvieron y guiaron a la marca durante los años posteriores.

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La aerodinámica entra en juego

En los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, Castelli introdujo el primer mono completamente aerodinámico. Durante esa edición, la selección italiana de ciclismo en pista ganó el oro vistiendo ese mono, mientras que Paola Pezzo triunfó en la incipiente categoría olímpica del mountain bike.

Un año después, en 1997, Castelli creó la primera badana anatómica, la Progetto Y, que aplicó al culotte moderno con tirantes. Posteriormente, en 1998, Castelli proporcionó al equipo ONCE de Abraham Olano y Laurent Jalabert los primeros maillots con tratamiento transpirable Prosecco, es decir, maillots con un tejido capaz de absorber la humedad.

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Otro equipo español, el Saunier Duval, fue el encargado de estrenar en 2007 el primer maillot aerodinámico de competición, el primer culotte con tirantes aerodinámicos Free y el maillot más ligero fabricado hasta la fecha, el Superleggera.

Todos esos avances en aerodinámica fueron el preludio de lo que llegaría en 2009, con la unión de Castelli a un selecto grupo de marcas innovadoras, enfocadas a proporcionar ropa y equipamiento al nuevo Cervélo Test Team, un auténtico laboratorio de carreras. Llegaría entonces el primer maillot Aero Race, capaz de ahorrar 12 vatios al ciclista rodando a 40 km/h, y poco después su evolución, el Aero Race 5.1, capaz de duplicar esa ganancia sobre un maillot tradicional.

Gabba: la referencia

Ya en los inicios de la década de 2010, el protagonismo fue para las prendas de invierno. Y en concreto para una de ellas, la Gabba. Castelli fue la primera en introducir la nanotecnología en el ciclismo con los tejidos hidrorrepelentes Nano Flex, que repelen el agua sin membranas que inhiban la transpirabilidad. Un desarrollo que dio lugar a un icono moderno: la chaqueta Gabba, la primera protección aerodinámica para todo tipo de condiciones climáticas utilizada por los profesionales.

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No pasó mucho tiempo antes de que la mitad del pelotón (independientemente de los patrocinadores) adoptara la Gabba como la prenda de referencia para carreras frías y lluviosas. El punto de inflexión llegó el 17 de marzo de 2013, durante la 104ª edición de la Milán-SanRemo, en un contexto de nieve, lluvia y frío, cuando la Gabba desfiló ante un amplio público y ciclistas de todos los equipos la llevaron puesta, muchos de ellos cubriendo el logo del escorpión.

También en 2011, Castelli introdujo el primer mono para carreras en ruta, el Sanremo SpeedSuit, con el cual Johan Vansummeren ganó la París-Roubaix de ese año. Tan solo un año después, en 2012, Castelli entraría definitivamente en el mercado del triatlón con ropa diseñada específicamente para natación, ciclismo y carrera. Aquí también Castelli logró innovar al introducir el primer mono aero, que hoy en día es el estándar para muchos triatletas competitivos.

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Presente... y futuro

La última década ha sido una búsqueda continua de la perfección por parte de la marca, que se ha centrado sobre todo en el desarrollo y consolidación de productos ya existentes en su catálogo. Con el tiempo, hemos llegado a la sexta generación del culote aerodinámico Free y a la octava generación del maillot aerodinámico Aero Jersey, pasando por el Vortex Skinsuit y el ligero y transpirable Climber's Jersey. Sin olvidar nuevas colecciones de culottes y maillots como Premio o Espresso.

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Aún así, la innovación sigue siendo el motor de la marca. Y buena prueba de ello es la chaqueta Perfetto RoS 3, presentada el invierno pasado, y confeccionada con el nuevo tejido Polartec AirCore. Tradicionalmente, la ropa de ciclismo para climas fríos ha priorizado la impermeabilidad por encima de la transpirabilidad, una tendencia heredada del mercado de ropa para exteriores. Sin embargo, Castelli ha abordado este problema con un enfoque diferente.

El núcleo de la innovación de la Perfetto RoS 3 es el tejido AirCore, desarrollado en exclusiva para Castelli en colaboración con Polartec. Este tejido redefine el concepto de transpirabilidad gracias a un enfoque inteligente que utiliza el flujo de aire para ventilar activamente el sudor del cuerpo del ciclista. A diferencia de los tejidos de la competencia que tienen una permeabilidad al aire nula, AirCore permite un flujo de aire de 0,7 CFM (pies cúbicos por minuto). Esta cantidad imperceptible pero crucial recoge la humedad del sudor y la expulsa de la prenda.

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Además, el tejido AirCore está 100% libre de productos químicos PFAS intencionalmente añadidos y está fabricado a partir de hilos de poliéster reciclado. Fabricar una prenda impermeable sin estos químicos es fácil, pero añadirle transpirabilidad es un reto que Polartec y Castelli han conseguido.

Más información en la web de Castelli

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