Porsche (Fazua) deja el mundo e-bike… y tiene buenas razones para hacerlo
Porsche cerrará Porsche eBike Performance y pone fin a la actividad de Fazua. Es una malísima noticia, pero no se puede decir que Porsche no tenga un buen listado de razones para reconsiderar su posición en el mundo de las ebikes.
Porsche ha decidido cerrar Porsche eBike Performance GmbH, la sociedad creada para desarrollar y comercializar sistemas de asistencia para e-bikes. La medida afecta a sus sedes de Ottobrunn, en Alemania, y Zagreb, en Croacia, y alcanza a unos 360 empleados. En paralelo, Porsche también cerrará Cellforce Group GmbH, centrada en baterías, y Cetitec GmbH, especializada en software de comunicación de datos. En total, más de 500 trabajadores se ven afectados por una decisión que la compañía enmarca dentro de una “reorientación estratégica” hacia su negocio principal.
Porsche abandona su proyecto industrial en torno a los motores de e-bike y, con ello, deja sin continuidad operativa a Fazua dentro del grupo. Fazua también ha confirmado en sus canales sociales que se ha tomado la decisión de paralizar sus operaciones. La marca asegura que mantendrá el soporte de servicio, garantía y disponibilidad de recambios a través de su red de distribuidores “durante los próximos años”. En el corto plazo, esto es una buena noticia para los bikers que tienen una bicicleta equipada con Fazua. Aunque no creo que sea un consuelo si deciden venderla. Y es que, a día de hoy, el valor de una bicicleta equipada con Fazua ha caído de forma dramática.
Un poco de historia…
Porsche entró en Fazua en 2022, primero con una participación minoritaria y después con la adquisición completa de la compañía. En aquel momento, Fazua tenía una posición clara en un segmento concreto: motores ligeros y compactos para e-bikes que buscaban una asistencia más natural y una integración menos intrusiva que la de los sistemas “full power”. Además, se situaban en un punto intermedio entre los “full power” puros como Bosch, Shimano, Brose o Yamaha y las marcas que apostaban por “la potencia justa” como TQ o Mahle.
Su sistema Ride 60 fue la culminación de esa estrategia. Es probable que todos los periodistas especializados que han probado una bicicleta equipada con Fazua Ride 60 hayan estado de acuerdo en que tenía un funcionamiento exquisito. Nosotros mismo lo probamos en 2024 en una Santa Cruz Heckler SL y nuestro compañero Iñaki Gavín tuvo claro que era de lo mejor que había probado en el segmento de las ebikes ligeras. Lo mismo ocurrió con la Focus VAM2 SL unos meses después.
Mientras Fazua evolucionaba, también se especuló mucho con la posibilidad de ver un motor central para eBike con el logotipo de la marca de Stuttgart. La propia marca alimentó lo que era un sueño para muchos aficionados.
Tampoco nos olvidamos del proyecto de bicis Porsche. Generó titulares, pero seguramente pocas ventas. En esto la marca alemana siguió una doble estrategia. Por un lado, añadía ebikes a su catálogo asociándose con Rotwild. Por otro, desarrollaba un proyecto con el grupo Pon que debería haberse convertido en una marca potente y en la que probablemente sus bicis hubieran montado ese motor central que nunca veremos. Ese proyecto con el grupo holandés se cerró a finales de 2025. Sin duda, un aviso de lo que estaba por venir.
Porsche 2026 es muy diferente a Porsche 2022
Cuatro años después de la adquisición de Fazua, el escenario es distinto. Porsche no solo está revisando su presencia en el sector de la bicicleta. También está reduciendo o cerrando otras actividades alejadas del núcleo de su negocio automovilístico.
La razón de fondo está en la propia situación de Porsche. La marca sigue siendo una marca rentable dentro de la automoción premium, pero su rentabilidad ha descendido de forma muy notable en los últimos ejercicios. En 2025, Porsche cerró con unos ingresos de 36.270 millones de euros, un beneficio operativo de 413 millones y una rentabilidad sobre ventas del 1,1%. Un año antes, el beneficio operativo había sido de 5.637 millones. Como se puede ver, de un año para otro la situación ha cambiado completamente… y no a mejor. La menor demanda de coches premium europeos en China y la política arancelaria de Donald Trump destrozaron los resultados de Porsche en apenas dos años. En el primer trimestre de 2026, la compañía volvió a situarse en beneficio, con 595 millones de euros de resultado operativo y un margen del 7,1%, pero el entorno sigue siendo complicado: solo hay que ver las noticias.
A todo esto, se suma que la demanda de coches eléctricos premium no ha ido como la marca esperaba. Un buen ejemplo es el desastre de ventas que ha supuesto el Porsche Macan solo disponible en versión eléctrica. El que fuera CEO de Porsche hasta finales de 2025, Oliver Blume, reconoció que había sido una mala decisión.

Pero el “reposicionamiento” de la compañía no solo afecta a las bicicletas eléctricas. En el área de automoción, la compañía viene de anunciar la venta prevista de sus participaciones en Bugatti Rimac y Rimac Group.
El mercado de la bici no ayuda
En ese contexto, mantener una división de motores e-bike exige una justificación muy sólida. No basta con que el proyecto tenga interés tecnológico o encaje con una narrativa de movilidad. Debe tener escala, clientes, margen y una perspectiva clara de crecimiento. Y ahí es donde el mercado de la bicicleta tampoco ha ayudado.
Todos los que nos leéis, veis o escucháis sabéis perfectamente la situación del mercado de la bicicleta. Cualquier resultado de la industria que incluya palabras como “estabilización” o “ligero descenso” nos parece una buena noticia. Y no lo es.
Porsche no es solo una marca de coches, es también una empresa de ingeniería. Y saben perfectamente lo que cuesta posicionarse en un mercado. En 2022 el escenario del mundo de la ebike era también muy distinto al de 2026.
Es probable que vieran factible enfrentarse a los jugadores que todos conocíamos en aquella época: Bosch, Shimano, Yamaha, Brose, TQ, Bafang, etc… Para ello partían de la ventaja que les daba Fazua y su potencial industrial.
Ahora la situación es muy distinta. Con la “revolución Avinox” el tablero de juego ha cambiado. Y no solo por lo que la marca china está presentando sino por el empuje que impone al resto de las marcas de la competencia.
Además, tampoco debe ser fácil convencer a las marcas de bicis para que confíen en nuevos sistemas en un momento como el actual. Un buen ejemplo de ello es Mahle y su M40: tienen uno de los mejores sistemas del mercado, pero les falta una marca grande que confíe en ellos.
Por otro lado, el producto más maduro como el Fazua Ride 60 también sufre en un momento en el que las ebikes ligeras van perfilándose como un mercado minoritario. Y lo cierto es que Porsche y Fazua no están en un momento como para centrarse en nichos, por muy premium que sean.
Pero no todo se explica por lo que pasa fuera. También ha habido errores propios. A Fazua, como otras muchas marcas de sistema de asistencial pedaleo, siempre le ha costado explicar su propuesta de valor, la razón por la que marcan la diferencia. Pero seguramente, su mayor error, fue no respetar una promesa: el Extender para el Ride 60. Muchos ebikers compraron bicis con Ride 60 dando por hecho que en menos de un año habría un extender. Nunca llegó y eso supuso una gran decepción para los que habían apostado por el sistema.
¿Y ahora qué?
Si atendemos a lo que dice el comunicado de Porsche y lo publicado en redes sociales por Fazua, el proyecto ebike acaba aquí. No se menciona que Fazua esté en venta o que haya posibilidades de dar continuidad al proyecto de alguna otra manera. Eso es también un indicador de la situación del mercado ¿de verdad que no hay empresas del sector interesadas en un desarrollo tan interesante?
La salida de Porsche del mundo e-bike no significa que la bicicleta eléctrica deje de ser un mercado interesante. Significa que no es un mercado sencillo. La industria de la bicicleta tiene ritmos, márgenes y canales muy distintos a los de la automoción. También exige una relación estrecha con fabricantes, tiendas y usuarios finales. El prestigio de una marca de coches e incluso su poderío industrial puede abrir puertas, pero no lo es todo. Y menos ahora.
Aunque nos duela, nos enfade y no podamos dejar de solidarizarnos con la gente que va a perder su empleo, la decisión de Porsche tiene lógica empresarial. Encaja con un momento en el que Porsche necesita concentrar recursos, recuperar rentabilidad y reducir proyectos que no formen parte directa de su negocio principal.
Sin duda, una mala noticia para el mundo de la bicicleta y un “aviso a navegantes”.
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Luis Miguel Del Cerro
Fazua
11/05/2026