Estado del ciclismo Sub-23 en España

El ciclismo español revive. Hablamos sobre cómo una nueva generación ciclista ha conseguido hacerse paso a pesar de la deuda de la Federación Española de Ciclismo, el escaso presupuesto y la carencia de equipos profesionales

Autor Maillot Laura Meseguer
Autor de la foto David Agüero/ Archivo

Fecha de la noticia17/01/2018


A mediados de octubre de 2014, los medios deportivos publicaban la carta abierta del seleccionador español Sub-23, Junior y Ciclocross, Pascual Momparler, en la que pedía un mayor compromiso de todos con el ciclismo de base, herido de muerte sin carreras, sin apenas equipos y sin inversión. Tres años más tarde, la situación ha mejorado y el ciclismo español puede celebrar la llegada de nuevos equipos para 2018 y la creación de más carreras.

Por aquel tiempo, hacía un mes que Alberto Contador había ganado su tercera Vuelta a España, era el segundo mejor corredor del año según el ranking de la Unión Ciclista Internacional, siguiendo la estela de Alejandro Valverde. El murciano había ganado su segunda Flèche-Wallone y la Clásica de San Sebastián, mientras que Joaquím Rodríguez había ganado la Volta a Catalunya y había portado el maillot de mejor escalador del Tour durante cuatro jornadas.

España cerró el año como mejor nación en el ranking de la UCI gracias a Valverde, Contador, “Purito”, Samuel Sánchez y Beñat Intxauti; y el equipo Movistar lideró la clasificación por equipos. De la misma manera cerró 2015 y 2016, aunque en este año Valverde cedió el número 1 en favor de Peter Sagan. Después de una década en lo más alto, el ciclismo español seguía brillando.

Pascual Momparler llegó a la Federación Española en 2013 con el nuevo presidente José Luis López Cerrón y con Javier Mínguez como seleccionador nacional de ciclismo de carretera. Ese mismo año la selección española Sub-23 logró la victoria en el prestigioso Tour del Porvenir de la mano del ciclista Rubén Fernández.

Cuenta su seleccionador que lo primero que quiso hacer en esa federación, desatendida y carente de ambición, fue devolverles la mentalidad ganadora, aumentando el nivel de exigencia en todas las esferas. La selección española Sub-23 ya no iría a sobrevivir a las carreras, sino a ser protagonista.

Y así fue. Una exitosa primera temporada les garantizó cinco plazas en la salida del Mundial de Florencia, a diferencia de la única plaza que se consiguió en 2012 y que defendió Carlos Verona, en el actual Orica-Scott. Momparler reconoce “haber obrado milagros” con la partida presupuestaria con la que contaban para aquella temporada: 16.000 euros, en los que no estaban incluidos los Mundiales de Florencia ni los Campeonatos Europeos.

La Federación Española de Ciclismo arrastraba una deuda de casi 4 millones de euros del mandato anterior y desde entonces se encuentra intervenida por el Consejo Superior de Deportes con un plan de viabilidad que prevé que para 2022 se haya cumplido. Actualmente la Federación debe 2,34 millones de euros.

Aunque el presupuesto para la selección Sub-23 ha aumentado con el paso de los años -en 2016 fue de 38.000 euros y en 2017 de 40.500 euros- la partida que llega a esta modalidad es mucho menor que la tienen otras, como el ciclismo en pista, por ejemplo, ya que no cuentan con equipos y sólo pueden competir con la selección española.

En ciclismo de carretera Sub-23 los corredores tienen calendario suficiente compitiendo con sus equipos a nivel nacional y algunos incluso a nivel internacional. Aun así, Momparler es claro: “Ha llegado el momento en el que la Federación de un paso adelante. Ya se debería empezar a inyectar dinero en ciclismo de carretera, sobre todo en la base. Hay que empezar a devolverle algo a los equipos. Echo en falta poder tener una base de seguimiento de 30 o 40 corredores, más medios con los que poder ayudar a los equipos como hacen otras federaciones internacionales con controles médicos, preparadores físicos...Cuanta más información se tenga de esos corredores, más fácil será que un equipo profesional de la talla de Movistar les pueda fichar”.

En 2015 el catalán Marc Soler ganó el Tour del Porvenir meses después de que le fichase el equipo Movistar desde el equipo Lizarte. Ese mismo año llegó a la estructura Rubén Fernández, proveniente del Caja Rural, del mismo equipo del que llegó Carlos Barbero al inicio de la presente temporada y lo hará Jaime Rosón para 2018, después de una victoria en la Copa de España y el Campeonato nacional de carretera Sub-23 en 2016.

Del equipo navarro también saldría Cristián Rodríguez para fichar por el italiano Willier Selle Italia y Enric Mas lo haría por el Quickstep mientras que Iván García Cortina daría el salto al World Tour con el equipo Bahrain Merida.

“Faltaba ese escalón intermedio entre la categoría Sub-23 y WorldTour: los equipos continentales y continentales profesionales, así como más carreras continentales en el calendario español. La Federación Española de Ciclismo se convirtió en ese escalón y los corredores debían aprovecharlo. Las carreras a las que salíamos a competir eran las que habitualmente siguen los directores deportivos de los grandes equipos para fichar jóvenes talento. Ahí estaba su oportunidad”.

Entre otros, estos corredores brillaron en el primer periodo del mandato de Cerrón en la Federación Española. En contraste con los últimos cuatro años, en 2017 la selección española ha conseguido apenas resultados destacables en las pruebas de preparación para las Copas de las Naciones. “El nivel de los resultados ha bajado pero no me han faltado corredores, me ha faltado calendario”, señala Momparler.

De las cinco Copas de las Naciones del calendario Sub-23 la selección española sólo compitió en dos. A última hora se canceló la participación de la selección en la Carrera de la Paz y en la XX Copa Cittá di Offida en Italia, en las que la selección Sub-23 contaba con invitación pero la participación se iba por encima del presupuesto estipulado.

El resultado es que la selección española se quedó fuera del Tour del Porvenir y de otras carreras importantes y de los 40.500€ euros de presupuesto inicial para 2017 -siempre sin contar con los Mundiales de Ruta y los Campeonatos Europeos- 17.000 euros no se han llegado a utilizar y posiblemente se reinviertan en la deuda. “La Federación no ha cumplido con su labor de llevar corredores a las carreras”, critica Momparler.

Nuevos equipos y más compromiso

 

El 20 de agosto de 2013, el equipo Euskaltel Euskadi anunciaba su cierre después de 20 temporadas en el pelotón profesional y ante la imposibilidad de encontrar un segundo patrocinador que pudiese mantener al equipo. Como consecuencia, el ciclismo español se quedaba con un solo equipo en la máxima categoría World Tour, Movistar Team y otro en la categoría profesional continental, Caja Rural-Seguros RCA para la temporada 2014.

Lejos quedaban los nueve equipos con los que contaba España en 2006: Caisse d´Epargne, Euskatel-Euskadi, Liberty Seguros-Würth/Astana, Saunier Duval-Prodir, 3 Molinos Resort, Andalucía-Paul Versan, Comunidad Valenciana, Kaiku y Relax-GAM. Su desaparición ha sido un goteo constante desde 2007: Fuerteventura-Canarias y Relax-GAM ese mismo año, Extremadura en 2008, Contentpolis-AMPO en 2009, Xacobeo-Galicia en 2010, Geox-TMC (antiguo Saunier Duval, Fuji y Footon) en 2011, Andalucía en 2012 y Euskaltel Euskadi en 2013.

Cinco años más tarde de la desaparición del equipo Euskaltel Euskadi, la situación comienza a mejorar. Para la temporada 2018 el equipo Murias Basque Country y el equipo Burgos-BH darán el salto a la categoría Continental Profesional, mientras que la Fundación Euskadi y el equipo Polartec-Kometa serán continentales.

El compromiso de Mikel Landa, nuevo presidente de la Fundación Euskadi, y de Alberto Contador con la Fundación que lleva su propio nombre y que ya cuenta con un equipo junior y otro Sub-23, se ajusta precisamente a lo que reclamaba Momparler en su carta abierta de 2014: “devolverle al ciclismo lo que nos ha dado”.

El técnico valenciano reclamaba un granito de arena a ex-ciclistas, organizadores de carreras y aficionados al ciclismo, para hacer ciclismo. “La situación ha mejorado”, afirma. “En una carrera en la que antes competían 90 corredores ahora lo hacen 150 o 170”. Existen más carreras y más equipos. “Organizar una carrera de cadetes cuesta unos 1500 euros; una de juveniles 2500 y una básica de élite o Sub-23, 3500 euros. No es mucho dinero. Lo importante es que se haga ciclismo ya que de ahí es de donde saldrá un Contador o un Valverde”.

El propio Mikel Landa manifestaba en la rueda de prensa de presentación del proyecto: “no podía mirar para otro lado” mientras el ciclismo de base y aficionado vasco agonizaba. El corredor alavés tomará las riendas como presidente de la Fundación en la que él mismo creció como ciclista, mientras que la Fundación Contador contará con otro nuevo equipo continental dirigido por su ex compañero, Ivan Basso, y que será filial del equipo profesional Trek-Segafredo. “Lo que nos ha unido a Ivan y a mí en este proyecto es la ilusión de devolver al ciclismo un poco de todo lo que nos ha dado”, destacaba Alberto Contador.

El equipo junior de Alejandro Valverde y la Academia Maté del ciclista andaluz Luis Ángel Maté, son otros de los proyectos que reflejan el compromiso de los profesionales con el ciclismo base, mientras que el propio seleccionador organiza la Copa de España élite y Sub-23, Ridley Memorial Pascual Momparler y cuenta con un equipo cadete desde hace cuatro años que en 2017 subió a categoría junior.

El equipo Polartec-Kometa pretende dar continuidad a los corredores de la Fundación Contador, además de brindar la oportunidad al resto de escuelas europeas y mundiales. Es un proyecto internacional como es el equipo continental Klein Constantia con base en República Checa y que actúa de equipo filial del equipo Quickstep. Iván García Cortina y Enric Más, las dos grandes revelaciones del ciclismo español en 2017, provienen de este equipo.

García Cortina fue stagiere con Etixx-Quickstep en el verano de 2016 hasta que fichó por Bahrain Merida para 2017. En su primer año en el World Tour ha competido 72 días en todos los escenarios: desde carreras por etapas como Vuelta a Andalucía, Tour de Suiza y BinckBank Tour, a todas las clásicas del pavés, con un destacable undécimo puesto en la Scheldeprijs que ganó Marcel Kittel, hasta la Vuelta a España en la que logró un tercer puesto en la etapa 19 que llegaba a su Gijón natal.

García Cortina está llamado a ser el nuevo Juan Antonio Flecha del pavés. Señala el asturiano que desde que conoció estas clásicas, supo que eran para él. “Con Cortina yo me empeñé en correr las clásicas”, cuenta Momparler. “Sabía que tenía madera en ese escenario y quería acabar con aquello de «¿qué pintan los españolitos en el pavés?»”.

En 2016, el asturiano logró un octavo puesto en el Tour de Flandes Sub-23 y un séptimo puesto en el Mundial de Ciclismo sub 23 en Doha, un segundo y un tercer puesto en sendas etapas en ZLM Tour, carrera organizada en Holanda y dentro de la Copa de las Naciones, todo ello corriendo con la selección española, además de un décimo puesto en la París-Roubaix Sub-23 con su equipo Klein Constantia.

“Lo más importante es que haya equipos”, reflexiona Iván García. “En amateur apenas conseguí resultados, mientras que en Sub-23 te curtes”. En su caso la experiencia de haber corrido con la selección española y en un equipo extranjero le ha dado la oportunidad de conocer las clásicas del pavés antes de enfrentarse a ellas en su primer año en el equipo Bahrain Merida. “A pesar de que se corre de manera muy diferente en Sub-23 y en World Tour, te da un conocimiento del recorrido y de la carrera en sí muy valioso para el futuro. Allí nos volveremos a encontrar los jóvenes promesas Sub-23”.

Para Momparler ese es el papel que la Federación Española debe procurar para sus corredores, además de servir de escaparate en las pruebas internacionales y más prestigiosas. “Nuestra carencia de calendario en este año se salva con la llegada de nuevos equipos españoles. En principio cubrir sólo calendario nacional no da a los grandes equipos una referencia del valor de los corredores, sin embargo, los equipos españoles conocen el nivel del calendario amateur nacional y en un escenario como el que se presenta para 2018 eso ha ayudado mucho”.

En 2018 Fernando Barceló pasará a correr en el Murias Basque Country, Gonzalo Serrano ha fichado por el Caja Rural–Seguros RCA, mientras que Jaime Castrillo correrá con el equipo Movistar, al igual que podría hacer Sergio Samitier. Son buenos tiempos, “hay relevo a esta generación que hemos tenido de grandes campeones”, afirma Momparler, “pero hay que darles posibilidades y apoyo”.

x