Cómo lavar tu bici en 15 (sencillos) pasos

Este sencillo método de 15 pasos no sólo hará que tu bici reluzca por las carreteras y cumbres, sino que también funcione correctamente y siempre esté lista para salir a rodar.

Cómo lavar tu bici en 15 (sencillos) pasos
Autor Maillot Natalia Álvarez
Autor de la foto
Irmo Keizer, Javier Martínez, Pro Cycle Shots

Fecha de la noticia07/02/2018


15 pasos para lavar la tu bici te pueden parecer muchos, pero es que hemos querido que esta tediosa tarea te parezca fácil, muy fácil y para ello te lo explicamos a fondo. ¡Empezamos!

Material de limpieza que necesitarás:

  • trapo
  • producto desengrasante/ jabón
  • esponja
  • cepillo
  • cubo
  • manguera
  • soporte (opcional)

Limpiemos por partes

1. Lo primero que tienes que hacer es quitar la rueda delantera y si puede ser colgar la bici en un soporte adecuado para evitar que se caiga o se puedan doblar componentes.

Lo ideal es utilizar un soporte de pie como los de taller. Si no tienes soporte asegúrate de colocar la bici de manera que no se caiga cuando la aclares y de proteger la parte inferior de la horquilla al apoyarla en el suelo.

Si no te gusta lavarte con agua fría, a tu bici tampoco

2. Enjuagar el cuadro y la transmisión con agua tibia y a poder ser no con una pistola de agua a presión. Lo mejor una manguera. Así eliminaremos parte de la suciedad sin deteriorar la pintura del cuadro.

3. Aplica un desengrasante especial para transmisiones. Para asegurarte que aplicas el producto de limpieza en toda la cadena, mueve la biela en sentido contrario al de la pedalada mientras que aplicas el desengrasante siempre en el mismo punto.

Con unas 3-4 vueltas habrás esparcido el producto de manera uniforme en toda la longitud de la cadena.

Repite el proceso, pero con una esponja húmeda abrazando la cadena para hacer una limpieza en profundidad.

Lavar, aclarar... y repetir

4. Deja actuar el producto de limpieza unos 5 minutos. Aunque es mejor que compruebes el tiempo de espera. Cada marca tiene unas indicaciones específicas, es un tiempo aproximado, si te pasas un poco no pasa nada, pero no dejes actuar este tipo de productos demasiado tiempo, sobre todo si utilizas el mismo producto para limpiar el cuadro ya que puede que deterioren algunos accesorios de tu bici, como pegatinas o protectores.

Mientras esperas, desmonta la rueda trasera, este es el mejor momento para limpiar el cassete. Para limpiar esta parte de la transmisión, nos ayudaremos de un cepillo, es lo más cómodo y evitaremos hacernos daño.

5. Aplicamos el limpiador al cassette y eliminaremos la suciedad y exceso de grasa con la ayuda del cepillo

6. Es una zona complicada, así que aclararemos con abundante agua el cassette para asegurarnos que eliminamos toda la suciedad antes de volver a colocar la rueda trasera en el cuadro.

Frota bien la por detrás de las vainas

7. Aprovecharemos también para limpiar, con la ayuda de una esponja la cara interior de las vainas traseras, sobre todo la derecha que es más susceptible de tener manchas de grasa.

8. Una vez colocada la rueda trasera, limpia con cuidado y con la ayuda de una esponja los desviadores, el cambio y la cadena. Para los platos puedes utilizar el mismo cepillo que utilizaste en la limpieza del cassette

9. Aclara la transmisión y revisa que no han quedado restos de suciedad o producto.

10. Pasamos al cuadro. Enjabona con una esponja suave todo el cuadro, incluyendo el manillar y la horquilla.

 

11. Toma tu tiempo para limpiar las pinzas de freno, la zona de la caja del pedalier y la cara interna de la horquilla.

12. Aclara el cuadro con agua tibia

Ya casi está, pero ni se te ocurra salir de casa con las ruedas sucias, ¿no nos decían eso de pequeños?... bueno, quizás alguno lo habrá escuchado refiriéndose a las zapatillas.

Una vez que tenemos limpio el cuadro de nuestra bici y en proceso de secado, vamos a limpiar las ruedas.

Sí, las ruedas son parte de la bicicleta y también se limpian

12+1. Para limpiar los neumáticos, llantas y bujes es mejor utilizar un trapo o esponja con un poco de jabón, aunque si tienes un cepillo que no ralle, puedes utilizarlas para las llantas, sobre todo para las de perfil que suelen ser más delicadas. Personalmente te aconsejamos la esponja.

14. Una vez limpias, aclaramos las ruedas y las volvemos a montar en nuestra bici.

15. Con la ayuda de un trapo seca la cadena, para después aplicar lubricante.

¡Bici limpia y engrasada! todo listo para salir… ¡vamos! ¿a que esperas? ¡Cambiate! Casco, zapas… ¡y a rodar!

 

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