Claves para saber rodar en grupo

Aunque el ciclismo es un deporte mayoritariamente individual, hay situaciones en las que rodamos en grupos más o menos compactos (marchas, quedadas, etc.). Estas son las claves para saber rodar en pelotón con seguridad y aprovechar sus ventajas.

Claves para saber rodar en grupo
Autor Maillot Redacción
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Fecha de la noticia22/06/2021


El ciclismo es un deporte que podemos practicarlo de forma individual, en pareja, grupos reducidos o metidos dentro de grupos numerosos. Cada una de estas vertientes tiene sus partes positivas y algunas negativas. Pero la realidad es que en algún momento de nuestra vida ciclista vamos a tener que rodar dentro de un pelotón.

Para hacerlo con seguridad y aprovechar al máximo las ventajas que esto tiene, hay que seguir unas pautas determinadas. Y la primera de ellas es la de respetar a rajatabla el código de circulación. Esto es, si estamos en una carretera abierta al tráfico (y no dentro de una carrera o marcha cicloturista con la carretera cortada), debemos circular en fila de a dos, siempre que sea posible dentro del arcén y si no, lo más pegados posible a la derecha.

Claves para saber rodar en grupo

Las ventajas de rodar en grupo

Antes de continuar vamos a ver qué ventajas tiene rodar en grupo, ya que alguna de ellas nos servirá también para entender algunas de las pautas que luego veremos. La principal ventaja es que, además de hacer la práctica mucho más amena al gozar de compañía, dentro del pelotón el ahorro energético es considerable.

Los ciclistas que van en las primeras posiciones de un pelotón son los que rompen la mayor parte del aire, mucho más si éste sopla en contra. Se estima que circulando a rueda de otros ciclistas se puede llegar a ahorrar un 30% de energía para ir a la misma velocidad. Por eso, cuando vemos las carreras de los profesionales por la tele el pelotón acaba rodando siempre más rápido que un ciclista escapado. Al poder relevarse varios ciclistas que asumen el mayor gasto energético es más fácil que mantengan la misma velocidad durante más tiempo.

En situaciones en las que nos fallan las energías, el ir dentro de un pelotón nos servirá como protección, zona de recuperación (ya que gastaremos menos para recorrer la misma distancia) y estímulo para llegar a nuestro destino. Es más fácil sobrellevar un momento malo si tenemos compañía que yendo solos.


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Las claves para rodar en pelotón con seguridad

Como ya hemos visto, la primera norma que hay que respetar en la mayor parte de las ocasiones (carreteras abiertas al tráfico) es rodar en fila de a dos. En este caso si tenemos que adelantar o dar relevos se hará por la izquierda, nunca por la derecha o formando columnas de más de dos ciclistas.

Para que el ahorro energético sea posible, la distancia entre los corredores ha de ser muy escasa. Los profesionales casi tocan constantemente la rueda delantera con la trasera de otro ciclista, pero esto es demasiado peligroso como para convertirlo en norma. Por lo general, una distancia de entre 15 y 30 cm es suficiente. Tampoco conviene dejar una distancia excesiva, ya que se pierden los beneficios de ir agrupados y corremos el riesgo de que entre viento lateral y provoque los famosos abanicos o se haga el látigo y nos deje cortados y obligándonos a un sobre esfuerzo para recuperar la posición.

Claves para saber rodar en grupo

Por eso es fundamental rodar de una forma constante, intentando mantener una velocidad uniforme y con aceleraciones o frenadas progresivas y controladas. Hay que tener mucho ojo si nos queremos poner de pie o si el ciclista que va delante se levanta, ya que por lo general implica un descenso de la velocidad (aunque sea de forma momentánea) y puede provocar un choque.

Cuando lleguemos a la cabeza del pelotón no debemos dar tirones ni aumentar el ritmo de forma desmesurada, ya que acabaremos rompiendo la unidad y nos podemos quedar solos (o dejar solo a un compañero que vaya con las fuerzas más justas). La clave está en tratar de mantener un ritmo constante (el cuentakilómetros no miente) o si debemos poner un punto más, que sea siempre de forma sostenida y progresiva.

Tampoco debemos hacer movimientos bruscos, ya que podríamos asustar o desequilibrar a los ciclistas que nos rodean y provocar un accidente. Hay que tratar de mantener siempre una línea lo más recta posible. Eso sí, si nos encontramos obstáculos o tenemos que modificar nuestra trayectoria es conveniente avisarlo, especialmente si encontramos baches u objetos en la vía y tenemos que esquivarlos.


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Claves para saber rodar en grupo

Previsión y anticipación, fundamentales para ir seguros en el pelotón

En este sentido es fundamental pensar como conjunto y no como ciclista individual. Aunque tengamos que vigilar constantemente la rueda de la bicicleta que nos precede, también debemos estar atentos a nuestro entorno y a lo que hay unas decenas de metros por delante nuestro. Tenemos que prever posibles acciones y anticiparnos si vemos que llegan curvas, rotondas, obstáculos, etc.

Si por cualquier circunstancia nos unimos a un grupo ya formado, lo correcto es, además de pedir permiso, situarnos en la parte trasera para aprender la dinámica de este pelotón y llegado el momento entrar en la rotación de los relevos, pero siempre con el consentimiento de sus componentes. Si el grupo circula en fila de a dos y nos quedamos solos, lo mejor es permanecer en la parte trasera y circular por la derecha esperando a que se nos una un compañero que mantenga la estructura.

Este consejo es válido también si nos quedamos sin fuerza, para no ralentizar la marcha de la grupeta, o para los novatos que no se sienten con la suficiente seguridad. Al circular en la parte trasera ahorremos energía, no cortaremos el ritmo bajando la velocidad del pelotón, aprenderemos poco a poco la dinámica del grupo, las señales que se hacen, la velocidad… y poco a poco cogeremos confianza.

Cuando estemos en esta circunstancia siempre hay que avisar de nuestra intención de permanecer en la parte trasera y mostrarnos educados si es un grupo al que no conocemos. A ningún ciclista le gusta llevar a nadie a rueda constantemente sin que le dé un relevo, salvo que haya un motivo justificado.

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Las manos siempre en el manillar y cerca de las manetas

Es habitual que dentro de un pelotón, especialmente en las carreras, los manillares vayan muy juntos el uno del otro, incluso que nos choquemos ligeramente con el ciclista que tenemos al lado y que nos apoyemos hombro con hombro. Para evitar desequilibrios mayores, las dos manos han de estar siempre apoyadas en el manillar, y aunque los frenos hay que tocarlos lo menos posible, deben estar cerca de las manetas por si acaso.

Por eso no se debe comer dentro de un grupo compacto o ponerse o quitarse ropa (chalecos, manguitos, etc.). Nunca han de quitarse las dos manos del manillar (mucho menos para sacar el móvil y ponerse a hacer fotos o vídeos), así que si vamos a hacer alguna de estas operaciones nos debemos echar a un lado. Si vamos a beber, hay que hacer todo el proceso con una mano y la otra firmemente en el manillar.

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Subidas y bajadas en el pelotón

En las subidas cortas, pero explosivas, debemos hacer lo posible por mantener la posición. Además, debemos entrar en ellas rápido, evitando que un descenso brusco de la velocidad acabe provocando una montonera en la parte trasera del grupo.

En los descensos la distancia respecto a la rueda del ciclista que va delante debe ampliarse ligeramente para tener margen de maniobra en cualquier circunstancia, aunque siempre que sea posible no hay que dejar de pedalear para mantener la velocidad del pelotón. En los casos en los que la velocidad sea muy elevada, es mejor romper la disciplina de columna de a dos y pasar a ir de uno en uno, ya que tendremos algo más de espacio para negociar las curvas. En estos casos, además, si vamos a ir más lentos siempre habrá que dejarse caer por la derecha o si tenemos que adelantar a otro u otros ciclistas, lo haremos por la izquierda y avisando previamente de nuestras intenciones.

Por último, si hemos salido en grupo, debemos volver en grupo. El ciclismo es una experiencia para vivirla y disfrutarla. Si no estamos en una carrera no hay por qué dejar atrás a un compañero al que le han fallado las fuerzas o no está en su mejor momento de forma. Si hace falta, se reduce la velocidad del pelotón para que todos sus componentes lleguen juntos al destino.


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