¿Qué ocurrió…? Legalize My Cannondale

El 12 de julio de 2003, en la 7ª etapa del Tour de Francia, Gilberto Simoni y todos sus compañeros del Saeco-Cannondale, aparecieron vestidos con un conjunto en plan presos comunes con una frase en el pecho que decía: ‘Legalize my Cannondale'

Legalize My Cannondale ¿Cadena perpetua por 6,8 kilos?
Autor Maillot Alberto Álvarez
Autor de la foto
Cannondale

Fecha de la noticia16/10/2018


El 12 de julio de 2003, en la salida de la séptima etapa del Tour de Francia, Gilberto Simoni y todos sus compañeros del Saeco-Cannondale, aparecieron vestidos con un conjunto en plan presos comunes con una frase en el pecho que decía: ‘Legalize my Cannondale’. Esta es una historia de un buen marketing, de un prototipo demasiado ligero, de una UCI demasiado estricta y de unos presos no tan comunes.

Corren buenos tiempos para el italiano Gilberto Simoni. En 2001 se lleva el Giro de Italia con el Lampre. En 2002 ficha por el Saeco-Cannondale y aunque ese mismo año abandona el Giro, repite ‘maglia rosa’ en 2003. En un periodo de 8 años se lleva dos Giros, queda tercero 4 veces y otra más segundo. Simoni es querido en Italia, hace anuncios de Cannondale para la televisión (aún siguen rondando en youtube) y Cannondale, que adora al ciclista nacido en Palù de Giovo, le dice que va a llevar un nuevo prototipo en el Tour de Francia de 2003. Dicho y hecho. La etapa séptima se convierte en el escaparate al mundo ciclista de la nueva Cannondale Six-13.

Six por el carbono, 13 por el aluminio

El nombre del nuevo prototipo de Cannondale, que llegaría al mercado como modelo definitivo un año más tarde en 2004 (presentada en 2004, en catálogo en 2005), se debe al número atómico de los dos materiales usados en su cuadro; 6 (six) por el carbono, 13 por el aluminio. Mike Parkin, Ingeniero Senior de Composite en esa época para Cannondale, fue el orgulloso ‘padre’ de la criatura, así como del curioso nombre.

Una Six13 que mezcla carbono en los tubos principales (superior, diagonal y de sillín) con el aluminio del triángulo trasero y de los preciosos racores pulidos que unen los tubos principales. De hecho, el punto de partida del Six13 fue uno de los famosos cuadros CAAD8 de Cannondale, ‘tuneado’ con tubos de carbono con fibras 3K, que se podían incluso ver en alguna de las ventanas cortadas con láser en los racores… Espectacular.

Y aunque para la época mezclar carbono y aluminio no era nuevo, Cannondale logró crear una unión de tubos de carbono y racores de aluminio sin usar ningún tipo de adhesivo. En el proceso de curado de carbono, la vejiga interna que se infla para dar forma a los tubos de carbono y presionarlos contra los racores de aluminio, de modo que se quedan embutidos en ellos, sin necesidad de encolarlos. Además, y para que el peso de la Six13 fuera más contenido, no se pintaba ni lacaba el cuadro y venía montada con el pedalier Hollowgram de Cannondale que, a la postre, fue uno de los avances más significativos de la época.

¿Qué ocurrió…? Legalize My Cannondale - Gilberto Simoni

La UCI siempre apuesta al 6.8

Pero la Six13 no llegó sola esa salida de la séptima etapa del Tour de Francia de 2003. Todo el equipo Saeco-Cannondale con Simoni a la cabeza, se plantó un conjunto de maillot y culote blanco y negro estilo presidiario, con un lema en el maillot que decía ‘Legalize my Cannondale’ (legaliza mi Cannondale, en español) ¿Por qué?

La historia se remonta a que, por ese entonces, del mismo modo que sigue en la actualidad, el peso mínimo legal de una bicicleta de carretera para competir en carreras UCI, no podía bajar de 6,8 kg. Y digo bien, como en la actualidad, porque hoy en día, 15 años más tarde, el peso mínimo permitido sigue siendo el mismo. El tema es que la Cannondale Six13 había logrado con diferencia bajar su peso de esos 6,8 kg mínimos por ley y para poder competir habían tenido que añadir peso al cuadro de Simoni en diferentes partes del tubo superior en la bici.

Y aunque Cannondale no fueron los primeros en bajar de esos 6,8 kg, sí que fueron los primeros en mostrar su disconformidad públicamente con la regla #1.3.019 de la UCI. Evidentemente la UCI, a la que no le gustaba que nadie estuviera en disconformidad con ellos, sancionó al equipo de manera económica por todas las veces (que fueron unas cuantas en años sucesivos) que disputaron alguna de las etapas sin el conjunto oficial del equipo, sino vestidos de presos de su propia tecnología…

Saskia Stock, la que fuera vicepresidenta de marketing en Europa para Cannondale hasta 2004 comentaba la jugada en ese momento y cito literalmente: “En Cannondale entendemos las intenciones detrás de la regla de la UCI. Pero, cuando el diseño está realizado correctamente, las bicis pueden ser a la vez ligeras y duraderas. Es frustrante tener que obedecer una regla que no tiene en cuenta la investigación y desarrollo además de todos los test que pasan nuestros diseños”.

“Cada diseño de Cannondale incluido el de la nueva bici de Simoni, pasa por diversas etapas de test durante su desarrollo, incluyendo el ‘FEA test’ sobre prototipos virtuales, pruebas físicas de estrés y fatiga en prototipos reales, así como otros test en movimiento realizados por los propios ingenieros de Cannondale. Solo entonces, y una vez pasados los test anteriormente citados, los atletas profesionales son aptos para usar un diseño nuevo. ¿Espera Cannonadale que la UCI le dé al Saeco la exención para sus cuadros ligeros? No, pero esperamos que la UCI al menos considere cambiar esa normativa básica. Nosotros apoyamos totalmente una regla que proteja a los corredores, cumpliendo las expectativas de seguridad, resistencia y durabilidad. Incluso ayudaremos positivamente a la UCI a desarrollar los test necesarios. Pero, seleccionar un peso mínimo requerido de manera arbitraria, va en contra de la innovación y aporta muy poco para proteger a los corredores”.

¿Qué ocurrió…? Legalize My Cannondale

¿Normativa caducada?

La estrategia de marketing que Cannondale llevó a cabo mediante la campaña ‘Legalize my Cannondale’ es todavía hoy muy recordada por todo el impacto mediático que tuvo. Presentaron una bici nueva que argumentaba ser una de las más ligeras del mercado, cumpliendo todas las normativas y test de fatiga y resistencia, para a la vez dejar en evidencia que esos 6,8 kg de mínimo peso, se habían quedado muy obsoletos por la constante innovación tecnológica en materiales y pesos.

La UCI, aún 15 años más tarde, mantiene esa barrera de peso, argumentando que los materiales deben de garantizar siempre la seguridad de los ciclistas y soportar todo tipo de tensiones, torsiones e impactos; cosa que tiene sentido. Pero hoy en día vemos bicis de menos de 6 kg totalmente aptas para la máxima competición que tienen que ser lastradas para alcanzar el peso mínimo legal pensando, por parte de la UCI, que esta cifra es garantía total.

En la actualidad la UCI se había planteado el pasado mes de julio en bajar el peso mínimo obligatorio para 2019 (no han dicho que cantidad de peso), pero debido a la adaptación por muchos ciclistas de los frenos de disco, parece que el tema se queda de nuevo en el aire… Los frenos de disco añaden algo de peso al conjunto, pero la UCI parece no tener en cuenta, que cuadros, horquillas, ruedas y prácticamente todos los componentes de una bici, han evolucionado tanto en estos últimos 15 años, que la bici de Simoni fue un presagio de lo que estaba por venir. Veremos si 2019 finalmente es el año en el que la regla #1.3.019 ve bajar esos 6,8 kg de peso. Y sino, nos tendremos que volver a vestir con el ‘Legalize my Cannondale’ si es que todavía nos entra el maillot…

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