¿Cómo se persigue el 'doping tecnológico' en el Tour de Francia?

La UCI revela su estrategia para descubrir posible fraudes tecnológicos a lo largo de los 21 días que dura la ronda francesa.

¿Cómo se persigue el 'doping tecnológico' en el Tour de Francia?
Autor Maillot Víctor Marcos/Comunicado
Autor de la foto
UCI/Archivo

Fecha de la noticia04/07/2022


El fraude o 'doping' tecnológico es una de esas nubes que, a lo largo de los últimos años, no ha dejado de cubrir el ciclismo de competición. En ocasiones, con motivos justificados, con casos reales de bicicletas equipadas con algún tipo de 'ayuda' -casos, en cualquier caso, anecdóticos-. Y en otras, con lluvia de rumores y sospechas sin fundamento, procedentes en muchos momentos de sectores que solo quieren desprestigiar este deporte.

Y como muestra, un dato: en el Tour de Francia del año pasado se realizaron un total de 1.008 controles de bicicletas y no se detectaron casos de fraude tecnológico.

Sea como fuere, es tarea de la UCI perseguir este tipo de conductas ilegales y antideportivas. Y más en una carrera como el Tour de Francia, donde están puestos los ojos del mundo del deporte a lo largo del mes de julio todos los años.

En este sentido, pocas horas antes del inicio de la ronda francesa, el máximo organismo internacional del ciclismo dio a conocer el procedimiento que seguirían sus comisarios e inspectores, a lo largo de los 21 días de carrera, para controlar la presencia de posibles sistemas de propulsión y acumulación de energía ocultos en los tubos y otros componentes de la bicicleta.

Unos controles que se realizan a través de tres herramientas, principalmente: tablets magnéticas, cabina móvil de rayos X, y dispositivos portátiles con tecnología de retrodispersión y transmisión.

Antes de cada una de las etapas, un comisario técnico de la UCI pasa por los autobuses de los equipos para comprobar todas las bicicletas que van a tomar la salida ese día. Estos controles previos a la etapa se realizan mediante tablets magnéticas. El software de estas tablets, que la UCI presentó por primera vez en 2016, se actualizó recientemente.

Al finalizar cada etapa, se realizan controles sobre las bicicletas de:

- El ganador de la etapa

- Los líderes de cada clasificación

- Tres/cuatro ciclistas seleccionados al azar

- Ciclistas que levanten sospechas, por ejemplo, después del escaneo previo a la etapa, por un número anormalmente alto de cambios de bicicleta sin motivo aparente -en cuyo caso también se pueden verificar las bicicletas que van en el techo del coche- u otros incidentes recogidos por el Comisario de Vídeo de la UCI.

Estos controles posteriores a la etapa se llevan a cabo utilizando la tecnología móvil de rayos X (introducida por la UCI en 2018) o la incorporación más reciente (en 2021) de dispositivos portátiles con tecnologías de transmisión y retrodispersión. Y si es necesario, se puede solicitar el desmontaje de la bicicleta en cuestión.

Las bicicletas que se someten a controles posteriores a la etapa son etiquetadas tan pronto como el ciclista cruce la línea de meta, y el control se lleva a cabo en apenas unos minutos.

La tecnología móvil de rayos X proporciona una imagen de alta resolución de una bicicleta completa en solo cinco minutos. Mientras tanto, la tecnología de retrodispersión y transmisión proporciona imágenes instantáneas de alta resolución del interior de las secciones examinadas que pueden transmitirse, de forma remota, directamente a los comisarios de la UCI. Este último método, por tanto, es más rápido.

Hay que recordar que la UCI lleva a cabo controles de bicicletas en todos los eventos UCI WorldTour, así como en los Campeonatos del Mundo de Ruta de la UCI, Campeonatos del Mundo de Ruta de Paraciclismo de la UCI, Copa del Mundo de Ruta de Paraciclismo de la UCI, eventos del WorldTour Femenino de la UCI y los Juegos Olímpicos. Los controles también se llevan a cabo en los Campeonatos del Mundo UCI de MTB, ciclocross y pista, así como en la Copa del Mundo UCI de Ciclocross.

El ex ciclista Michael Rogers, ahora Jefe de Innovación en Carretera de la UCI, afirma: “La UCI continúa tomando muy en serio la posibilidad de fraude tecnológico. Nuestra gama de herramientas para luchar contra cualquier forma de engaño nos permite realizar controles rápidos y efectivos. Esto es esencial para garantizar que las competiciones de ciclismo sean justas y para proteger la integridad del deporte y sus atletas”.

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