El auge del ciclismo de carretera en China lo puede cambiar todo
China ha dejado de ser únicamente la fábrica del mundo. Ahora, el gigante asiático se consolida como un mercado ciclista emergente y la cuna de nuevas marcas de bicis y componentes tecnológicamente avanzadas que ya miran a Occidente. Analizamos las claves de un cambio importante que puede redefinir el escenario de la industria de la bici y afecta directamente a las marcas europeas
Si te gustan las bicis desde hace décadas o trabajas en la industria ciclista, es casi seguro que la etiqueta "Made in China" o "Made in Taiwan" te resulte familiar. Durante décadas, hemos asumido el rol de Asia como la gran fábrica del mundo, el lugar donde las ideas y diseños occidentales tomaban forma. El diseño y la innovación eran cosa de las empresas europeas y estadounidenses. La fabricación era algo de lo que se ocupaban las factorías taiwanesas o chinas. No es algo reciente. Este movimiento ya empezó en los noventa y se aceleró con la llegada de la fibra de carbono. Se ha llegado a un punto en el que no son pocas las marcas que reconocen que es difícil fabricar masivamente buenos cuadros de carbono en Europa no solo por cuestiones medioambientales o de costes, sino porque es en Asia donde están los mejores expertos y buena parte de la maquinaria adecuada.
De hecho, si echamos un vistazo a la historia reciente del ciclismo, veremos que lo que está ocurriendo en China es algo que ya ocurrió primero en Japón y luego en Taiwan. Cuando Specialized lanzó la Stumpjumper (1981), la primera MTB fabricada en serie, apostó por producir los cuadros en Japón buscando calidad y capacidad de fabricación. Shimano no se dedicaba a la fabricación de cuadros, pero rápidamente vio que el ciclismo podía ser un gran negocio. Su apuesta por la innovación hizo que acabaran convirtiéndose en uno de los gigantes de la industria desplazando a marcas europeas míticas como Campagnolo.
Un caso más parecido al chino es el de Taiwan. Un ejemplo es Giant. Una empresa que empezó trabajando para marcas como la mítica Schwinn y hoy en día es otra de las compañías más importantes de la industria ciclista. Otro "jugador" importante taiwanés es Merida que, a parte de tener su propia marca, es accionista de Specialized y produce una buena parte de sus bicis.
La dos grandes diferencias de lo que está ocurriendo con China respecto a lo que pasó en Japón o Taiwan es el ritmo del cambio y el hecho de que China ha desarrollado un mercado interno muy importante.
China ha despertado, y ya no es sólo la fábrica: es el cliente, el competidor y, cada vez más, el innovador.
El “boom” del ciclismo de carretera en China
Para entender la magnitud del cambio, hay que mirar los datos. El ciclismo de carretera ha dejado de ser un nicho exótico en China para convertirse en un deporte de moda para una nueva clase media urbana joven y con más poder adquisitivo. Las cifras son elocuentes: durante 2023, JD.com, uno de los dos mayores gigantes del comercio electrónico en China, reportó un aumento del 530% en las transacciones de bicicletas de carretera de gama alta (aquellas por encima de los 5.000 RMB, unos 650€). Este crecimiento exponencial ha consolidado al segmento de carretera como el gran dominador del mercado. Ya no es secundario; en 2024, representa más de un 40% de los ingresos totales del mercado de bicicletas en China, un mercado valorado en más de 9.500 millones de dólares, según un informe de Grand View Research.
Si bien es cierto que el mercado chino puede ser menos transparente que el europeo y las cifras exactas deben tomarse con cautela, la tendencia general de crecimiento es innegable y viene respaldada por los informes financieros de proveedores clave como Shimano, que han destacado repetidamente la fortaleza de la demanda en la región.
Este crecimiento no es casual. Se alimenta de una mayor conciencia por la salud, una fuerte inversión gubernamental en infraestructuras ciclistas y, sobre todo, del nacimiento de una cultura ciclista que ve la bicicleta no como un simple medio de transporte, sino como un símbolo de estatus, ocio y pertenencia a un "club social".
De la fábrica a la marca propia
El cambio más significativo es el paso de ser un fabricante de equipos originales (OEM) para marcas occidentales a desarrollar marcas propias (OBM). La ralentización de pedidos desde Occidente tras la explosión de la "burbuja" del COVID fue una llamada de atención para muchas fábricas chinas, que decidieron tomar el control de su destino… y de su marca.
Y lo están haciendo con una fuerza arrolladora. Nombres que hace pocos años eran desconocidos hoy ganan cuota de mercado a una gran velocidad. En el apartado de bicicletas, marcas como Seka, Winspace, Yoeleo o Elves ya ofrecen cuadros de carbono con aprobación UCI y un modelo de venta directa al consumidor muy competitivo. Pero el salto más significativo lo ha dado el gigante XDS con su marca de alta gama X-Lab, que ha irrumpido en el pelotón profesional como patrocinador del equipo WorldTour Astana Qazaqstan, demostrando una ambición sin precedentes para una marca china.
La verdadera revolución, sin embargo, está en los componentes. L-TWOO quiere posicionarse como una alternativa real a los grupos de gama media de Shimano y SRAM, mientras que Wheeltop no solo desarrolla sus propios grupos electrónicos, sino que ha dado un paso estratégico de gigante al invertir en la española ROTOR. Magene hace lo propio con los potenciómetros y ciclocomputadores e incluso con nuevos grupos electrónicos. También han surgido nuevas marcas de nicho como Flywheel o Elilee que fabrican bielas de carbono de altísimo rendimiento que ya se han visto, casi de forma furtiva, en el pelotón profesional.
A algunas de estas marcas las visitamos en Eurobike y como podéis ver en el vídeo que publicamos en junio consiguieron sorprendernos.
Estas empresas no están simplemente copiando o “inspirándose” en las marcas tradicionales. Están aprovechando su control total sobre la producción para innovar y lanzar productos al mercado a un ritmo que las estructuras occidentales, más lentas, a menudo no pueden seguir.
El efecto dominó en la cadena de suministro global
Aquí es donde los profesionales de la industria están empezando a prestar especial atención. Antes del “boom” post-Covid apenas sabíamos lo que era la “cadena de suministro global”. Nos empezamos a acostumbrar al concepto cuando las tiendas se quedaron sin bicis o cuando el buque Ever Given quedó bloqueado en el Canal de Suez durante tres días.
La consolidación de un mercado interno tan potente en China cambia las prioridades de los fabricantes. Si antes su principal cliente era una marca europea o americana, ahora tienen un mercado gigantesco en su propia casa. Un reciente informe del Global Times, un diario de gran difusión y afiliado al estado chino, lo dejaba claro: ante las incertidumbres del comercio internacional, la estrategia de los fabricantes chinos es "profundizar en el mercado doméstico primero".
Esta nueva realidad, combinada con las tensiones geopolíticas, está creando una tormenta perfecta. Por un lado, las marcas occidentales se enfrentan a una mayor competencia por los recursos y la capacidad de producción, lo que puede derivar en plazos de entrega más largos y costes más elevados. Por otro lado, los aranceles impuestos por Estados Unidos y las medidas antidumping de la Unión Europea sobre las bicicletas y componentes chinos añaden una enorme presión financiera, encareciendo la importación. Como resultado de esta doble pinza (la competencia interna en China y las barreras comerciales fuera), la dependencia de la fabricación china se ha convertido en un riesgo estratégico. Esto está forzando a muchas marcas occidentales a acelerar un cambio que ya estaba en marcha: la diversificación de su producción a otros países como Vietnam, Camboya o incluso a relocalizar parte del ensamblaje en Europa para asegurar su cadena de suministro y mitigar los riesgos políticos y económicos.
¿Amenaza u oportunidad para las marcas occidentales?
Para entender la magnitud del desafío, no hay más que mirar a una industria que ha vivido un proceso similar: la del automóvil. Hace apenas unos años, las marcas de coches chinas eran vistas con escepticismo en Europa. Hoy, gigantes como BYD o el grupo Chery (propietario de marcas como Jaecoo y Omoda) no solo compiten, sino que a menudo lideran el mercado del vehículo eléctrico en términos de tecnología y precio. Pero la señal de alarma más potente no viene de Europa, sino de la propia China. En los últimos años, los consumidores chinos han empezado a preferir masivamente sus marcas de coches locales frente a las europeas. ¿La razón? Las marcas chinas ofrecen una mejor integración tecnológica y una experiencia de usuario más adaptada a sus gustos, algo que los fabricantes europeos, a menudo confiados en su prestigio, no han sabido ver. Como resultado, las ventas de marcas premium alemanas se han desplomado en el que era su mercado más importante. Este es el verdadero espejo en el que la industria ciclista debería mirarse: el riesgo no es solo competir contra productos más baratos, sino volverse irrelevante en el mercado más grande del mundo por no entender al nuevo consumidor.
Una de las bazas, quizás la más intangible, para las marcas occidentales es la cultura del ciclismo. A diferencia de la electrónica de consumo, el ciclismo es un deporte profundamente pasional, anclado en la competición e historias épicas. El ciclista de carretera no solo compra un producto; a menudo compra una parte de la historia de la marca. Es algo que las marcas italianas han sabido manejar muy bien durante décadas. Este respeto por la historia y la cultura crea una barrera de entrada emocional que no es fácil de superar para las nuevas marcas. Sin embargo, sería un error fatal para las marcas tradicionales confiar en esto como una vacuna infalible.
Los nuevos competidores chinos son conscientes de este factor y ya están construyendo su propia legitimidad a través de la máxima validación en este deporte: el patrocinio de equipos profesionales, como demuestra el caso de X-Lab con el Astana. También usarán todo su potencial en innovación para presentar productos capaces de poner todo un segmento “patas arriba”, como ha ocurrido con DJI / Avinox en el sector de las bicicletas eléctricas de montaña.
El auge de China es, sin duda, un desafío directo para las marcas europeas, americanas japonesas y taiwanesas. La competencia va a ser más dura, tanto en sus mercados locales como en el internacional, y la gestión de la cadena de suministro se volverá más compleja y estratégica.
Sin embargo, este nuevo escenario también abre un abanico de oportunidades para las empresas que sepan adaptarse. Por un lado, se presenta un gigantesco mercado para exportar, ya que el consumidor chino valora el prestigio y la herencia de las marcas históricas.
Por otro lado, surgen nuevos modelos de colaboración. El caso de la española ROTOR con Wheeltop demuestra que se pueden forjar alianzas para beneficio mutuo, combinando la ingeniería europea con la capacidad de producción y el acceso al mercado asiático, un modelo que ya se está viendo en otras industrias como la automotriz con la alianza estratégica entre Stellantis y la china Leapmotor para impulsar su expansión global.
Finalmente, la presión competitiva puede ser el catalizador que impulse la innovación y fuerce a las marcas "occidentales" a explotar sus ventajas diferenciales. Deberán acelerar su desarrollo tecnológico, pero también trabajar a fondo algo que las nuevas marcas no pueden igualar fácilmente: su cercanía y su capacidad para prestar el mejor servicio postventa. Además, esta nueva realidad podría llevarlas a reconsiderar la relocalización de parte de su producción estratégica para asegurar no solo la calidad y el control sobre el suministro, sino también una mayor agilidad.
Lo que está claro es que el mundo del ciclismo ha dejado de ser un dominio exclusivo de Europa, Estados Unidos, Taiwan y Japón. La transformación de China de fábrica a mercado, competidor e innovador es, probablemente, el cambio más importante que nuestra industria afrontará en esta década. Para las empresas europeas, desde la tienda de barrio hasta el fabricante de componentes, ignorar esta nueva realidad no es una opción. Entenderla, adaptarse y buscar las oportunidades que genera será la clave no solo para sobrevivir, sino para prosperar en este nuevo mapa ciclista mundial.
¿Quieres estar al tanto de todas las novedades de Maillot Mag?
Suscribete a nuestro newsletter para no perderte el mejor contenido relevante, novedades, opinión, podcast, etc.
Luis Miguel Del Cerro
Xinhua News Agency / Astana
26/08/2025