Bicis míticas: Giant MCR

Hace 22 años vimos el futuro. Eso pensó Mike Burrows, un genio moldeando composite y responsable de la Lotus 108, que en 1997 con la Giant MCR nos mostró como sería el futuro de las bicis monocasco.

Giant MCR
Autor Maillot Alberto Álvarez
Autor de la foto
Stefan Schmidhofer

Fecha de la noticia24/02/2019


Los finales de los 90 nos dejaron muchas imágenes para el recuerdo, al menos en lo que a material del pelotón profesional se refiere. En 1997 cuando Giant se convirtió en el patrocinador del equipo ONCE, la TCR fue el modelo que nos dejó con la boca abierta a todos los que estábamos delante de la tele. La Giant TCR tenía un cuadro súper compacto y pequeño, un ‘slooping’ considerable del tubo superior y una tija súper larga.

Ver a Abraham Olano gastar vatios encima de un cuadro tan compacto con una tija ‘aero’ tan larga, nos hizo creer que el arcaico diseño de las bicis de los profesionales había cambiado para siempre. ¡Por fin copian algo de las mountain bikes! Pensamos muchos… Pero si la ONCE usó bicis Giant durante 6 años (hasta que éstas fueron a parar al Telekom), ese 1997 la Giant MCR con cuadro monocasco llegó a la escena ciclista, pasando directamente a una categoría de míticas al ser eclipsada por la TCR y su impacto en la industria del ciclismo.

Giant MCR: dos temporadas, un solo cuadro y una sola talla 1997 y 1998. Dos años es lo que la Giant MCR estuvo en catálogo. 2 años que fueron más que suficientes para que el amigo Mike Burrows, la mente detrás de la MCR, pudiera seguir cumpliendo los sueños de diseñar algunas de las bicis más bonitas de la historia. Él también fue el culpable, entre otras, del diseño de la Lotus 108 que os explicamos en este artículo: Bicis Míticas: Lotus 108.

Giant MCR

La Giant MCR estaba fabricada en composite y en su debut en 1997 se ofrecía en dos montajes; uno con Shimano Dura Ace (MCR1) y otro con Shimano Ultegra (MCR2). Un año más tarde, en 1998, las opciones del MCR pasaban por tan solo un modelo llamado MCR y que venía montado con Shimano Ultegra. A pesar de que estuvo tan solo dos años en catálogo, la MCR estaba llena de detalles que, si tenemos en cuenta que de esto hace ya 22 años, dice mucho del nivel de ingeniería de Burrows en ese momento.

Giant MCR

Una lista interminable de detalles

Durante los dos años en los que la Giant MCR estuvo a la venta, el cuadro fue el mismo y se ofrecía en una sola talla. Si, esa fue una de las revoluciones de Burrows tanto con la MCR como con la TCR que usó el equipo ONCE. Una sola talla y un abanico de medidas de tijas enorme donde, además, elegir la longitud de potencia y la posibilidad de regular el ángulo de la misma.

Aun así, el cuadro era súper compacto; 55 cm para el tubo superior y 46 cm para el de sillín. Las tijas, que tenían un diámetro de 27,2 mm eran ‘aero’ en las longitudes más largas. En cuanto a la potencia, que era también de la casa Giant y tenía el nombre de EXT, tenía una longitud de 120 mm. La horquilla realizada en carbono tenía un tubo de dirección roscado (de 1”) y desafortunadamente la cazoleta inferior integrada en el tubo de dirección no era extraíble y venía encolada al cuadro.

Giant MCR

Justo por detrás del tubo de dirección el cuadro albergaba 3 orificios para guiar las fundas y cables del cambio trasero, el desviador y el freno trasero. Seguro que os suena de muchas bicis de ahora… El tema es que internamente había unas guías para llevar las fundas hasta los orificios de salida, pero imaginamos que no debía ser nada fácil llevar el guiado correctamente sin ninguna apertura en el cuadro para maniobrar.

El eje de pedalier era roscado de 68 mm con rosca inglesa y las punteras de aluminio enormes e intercambiables afortunadamente. Las vainas eran asimétricas para dejar espacio para el casete. Otro detalle era el anclaje directo del desviador y que el cuadro había sido moldeado y ‘recortado’ para poder montar el freno trasero en esa posición tan escondida para favorecer el estilo aero de toda la bici.

Giant MCR

Mike Burrows se permitió un montón de licencias en el diseño de la MCR. Además del guiado interno, la potencia regulable en ángulo o el sistema de una sola talla de cuadro, las ruedas que montaron de serie todos los montajes que se ofrecieron durante los dos años que estuvo en el mercado, eran una maravilla a nivel de materiales. Bujes con el cuerpo en carbono, radios también del mismo material (12 en la rueda delantera y 16 en la trasera) y llantas en aluminio de la marca Rígida tipo ‘aero’.

Y una cosa era la forma ‘aero’ buscando arañar segundos al crono y otra el peso. La Giant MCR no era excesivamente ligera, pero tampoco estaba mal si consideramos esos más de 20 años que han pasado. El cuadro pesaba 1.845 gramos a los que sumar una horquilla que pesaba 545 gramos. Eso sin contar el juego de dirección y que el tubo de la horquilla ya estaba cortado. El modelo que veis en la foto que difiere por muy poco del modelo MCR1 original de 1997, tiene un peso con pedales de 9,6 kg.

Giant MCR

Como muchas de las míticas, la Giant MCR se llevó ‘palos’ por parte de la UCI al no permitir un diseño monocasco como este. Además, la potencia regulable flexaba notablemente, lo mismo que hacían las tijas más largas; y las ruedas, además, de ser espectaculares, tenían parte de la culpa del peso final de la bici.

De un modo u otro, la Giant MCR ocupa parte del archivo de las míticas ya sólo porque sus líneas salieron de los trazos de Mike Burrows. Y sin estos diseños y el atrevimiento de marcas como Giant de sacarlos al mercado, muchas de las bicis que hay ahora ni siquiera existirían.

Relacionado: blog del fotógrafo (Stefan Schmidhofer).

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