Ozono troposférico: por qué no hay que hacer ciclismo con concentraciones altas

Durante el verano es habitual que en muchas poblaciones suba el nivel del Ozono Troposférico. En estos casos se recomienda no hacer deporte al aire libre, pero por qué; ¿Qué riesgos supone?
Cómo afecta el ozono troposférico cuando hacemos ciclismo
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Autor Maillot J. Daniel Hernández
Autor de la fotoArchivo

Fecha de la noticia 24/07/2019


A estas alturas todo el mundo conoce la capa de ozono, su labor protectora frente a la radiación solar, los problemas que estamos viviendo por la contaminación y cómo la afecta. Lo que poca gente conoce es que existen varios niveles de ozono y que, si se acumula en la superficie, a partir de determinados niveles puede llegar a ser dañino para la salud.

El ozono está formado por tres átomos de oxígeno juntos, mientras que la capa de ozono, en realidad, está formada por dos subcapas, la de ozono estratosférico, que es la más exterior y la primera barrera de protección frente a la radiación ultravioleta del sol y la de ozono troposférico, entre la tierra y la estratosfera, que es la que se considera peligrosa por encima de determinada cantidad de ozono.

Aunque el ozono troposférico, generalmente, está a una altura que lo hace inocuo, debido a la reacción de gases contaminantes y especialmente durante el verano (el oxígeno cataliza más por el calor y la mayor radiación solar), se puede acumular en capas bajas, provocando picos que lo hacen peligroso para la salud.

Por ello, existe una legislación europea que establece que los ayuntamientos y comunidades deben avisar a la población cuando la concentración de ozono troposférico alcanza determinados umbrales. El umbral de información está situado cuando se supera los 180 microgramos por metro cúbico y el de alerta cuando se supera en una hora los 240.

Cómo afecta el ozono troposférico al ciclismo

Evidentemente cuando saltan las alarmas por concentraciones de ozono troposférico no es aconsejable realizar deporte al aire libre. Más aún en el caso de niños o personas mayores. Tampoco en deportes como el ciclismo que nos obliga a respirar más rápido y provoca una mayor entrada del ozono a los pulmones.

El ozono en altas concentraciones, además de la sensación de quemazón en los pulmones, puede provocar problemas respiratorios, incluso reducir nuestra capacidad pulmonar (algo que contraviene la práctica ciclista), problemas en el sistema inmunológico, aparición de asma. Otros inconvenientes derivados, pero menos graves son la tos, molestias al respirar y una sensación de menor energía para hacer ejercicio.

Cómo informarse de las concentraciones de ozono

Las mayores concentraciones de ozono troposférico suelen darse en las horas centrales de los días calurosos o con picos de contaminación, por lo que es fácil anticiparse a estos picos viendo la trayectoria meteorológica. No obstante, cada ayuntamiento debe tener un servicio de alerta para estos episodios. Si no, las comunidades, a través de los servicios de atención al ciudadano, ofrecen esta información.

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