Pedalear más podría evitar 200.000 muertes prematuras al año
Disminuir los niveles de contaminación y aumentar el ejercicio físico diario son dos de los efectos que tiene aumentar el ciclismo como medio de transporte habitual. Un estudio publicado por "Enviromental Health Perpectives" asegura, además, que podrían evitarse más de 200.000 muertes al año.
Un estudio publicado a principios de este mes por 'Enviromental Health Perpectives' ha estudiado el impacto que tiene el ciclismo en la salud, estableciendo como objetivo 2050 y centrándose en diferentes escenarios en los que los desplazamientos diarios en la ciudad se realizan en bicicleta (tradicional o eléctrica) en vez de en coche. Para ello, han tenido en cuenta a la población entre 20 y 65 años de un total de 17 países.
El estudio, al que han llamado “Premature Mortality of 2050 High Bike Use Scenarios in 17 Countries” (Mortalidad prematura en escenarios con un uso elevado de bicicletas en 2050 en 17 países) ha sido dirigido por la Universidad Estatal de Colorado. Es la primera vez que se publica un estudio que investiga el impacto de la salud relacionado con las muertes prematuras a partir de las previsiones del uso de la bicicleta en el futuro.
El escenario perfecto
Los países analizados, que pertenecen a cinco continentes diferentes, se han estudiado utilizando datos que fueron recopilados en 2015 y que pronosticaron diferentes escenarios que podrían tener lugar entre 2030 y 2050. Según el estudio, en el escenario en el que la totalidad de los desplazamientos de coches se sustituían por desplazamientos en bicicleta, se evitarían 202.424 muertes prematuras al año debido a la reducción de la contaminación del aire y al aumento de la práctica de ejercicio de manera habitual.

Este nuevo estudio deja en evidencia la necesidad de cambiar la forma que tenemos de desplazarnos. Probablemente en 2050 no todos los desplazamientos se hagan en bicicleta, sin embargo, este estudio ofrece la posibilidad de reflexionar sobre la forma que tenemos de movernos y cómo puede mejorar nuestra salud si apostamos por la movilidad activa. “Las bicicletas ofrecen una opción de transporte conveniente y asequible que podría atraer a una mayor proporción de pasajeros del transporte urbano al comparar las bicicletas con otros modos de transporte” cita el estudio.
La apuesta de los autores
Los autores sostienen que las políticas para bicicletas, como carriles para bicis y los sistemas de uso compartido de bicicletas, junto con las políticas destinadas a reducir el uso del automóvil, como los precios por congestión, los precios del estacionamiento y la reducción de plazas para aparcar, son beneficiosas para la salud pública urbana.

Los datos empleados en sus modelos han sido extraídos principalmente del estudio ‘Global High Shift Cycling’ que predice varios escenarios futuros de ciclismo, registrando y pronosticando el número de viajes por persona por día, duración del viaje, kilómetros recorridos y modo de transporte. También han obtenido datos, sobre la calidad del aire y las muertes relacionadas con el tráfico, de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las diferencias según los países
Han descubierto que e los países en los que existe un bajo nivel de seguridad vial, como Rusia, India y Sudáfrica, se beneficiaban más del aumento del uso de la bicicleta como medio de transporte. Estos resultados se deben en parte a que en la actualidad las muertes por accidentes de tráficos son elevadas y a que cuentan con una peor calidad del aire, como consecuencia de vehículos más antiguos, una infraestructura de transporte más pobre y una dependencia excesiva del uso de automóviles privados.
Conclusiones
El debate de los investigadores concluyó que el mayor uso de bicicletas en áreas urbanas debe considerarse una intervención clave de salud pública. Afirmando que esto podría lograrse rápidamente mediante la modernización de las infraestructuras para bicicletas en las redes de carreteras existentes, la inversión en instalaciones para peatones y otros modos que se pueden combinar con viajes en bicicleta y la provisión de sistemas para compartir bicicletas. Además, piden la eliminación de políticas que apoyen el uso adicional de vehículos motorizados, como el estacionamiento gratuito y las ayudas económicas al combustible.

Los investigadores esperan que tanto profesionales de la salud como las autoridades nacionales y locales utilicen las recomendaciones generales extraídas del estudio para promover políticas sólidas de movilidad activa. Los autores también esperan que las autoridades de transporte consideren la recopilación sistemática de datos para mejorar la confiabilidad de los datos utilizados para diseñar políticas de salud pública y transporte.
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Laura Rincón
Archivo
16/12/2021