5 deportes para entrenar en invierno... además de ciclismo

Ya sabemos que muchos de vosotros no podéis desconectar de la bicicleta en estos meses, pero alternarla con otros deportes os puede venir muy bien de cara a la próxima temporada.

5 deportes para entrenar en invierno... además de ciclismo
Autor Maillot Beatriz Martín/Redacción
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Fecha de la noticia11/11/2022


Entrenamiento cruzado, cross training... vamos a hablar de algo que puede llamarse de diversas formas pero que, al fin y al cabo, se trata de un tema sencillo: compaginar diferentes disciplinas para mejorar en la nuestra. En este caso, el ciclismo.

Y es que, sin necesidad de abandonar por completo la bicicleta durante estos meses, las condiciones climatológicas o, simplemente, nuestras ganas de desconectar en algunos momentos, pueden ser factores favorables para adentrarse en la práctica de otras actividades deportivas. Y más, si no eres demasiado amigo del rodillo en invierno.

Esto nos permitirá mantener una mínima forma física, a nivel múscular y cardiovascular, además de los efectos beneficiosos que nos puede generar a nivel mental, al romper momentáneamente con la monotonía de centrarnos en el ciclismo a lo largo del resto del año.

Running

Es la actividad complementaria más eficiente respecto a la relación calidad/tiempo, pudiendo tener “los deberes hechos” en una hora. Si queremos bajar de peso, es ideal, pues por su intensidad acelera el metabolismo y quemamos más grasa en menos tiempo comparándolo con el ciclismo.

Si queremos, podemos incorporar, además, cambios de ritmo y cuestas o escaleras para aumentar nuestra intensidad y resistencia en las subidas.

Esquí de fondo

Utilizado desde hace muchos años por los ciclistas en las concentraciones invernales de pretemporada, tiene la ventaja de que se practica en altura, con sus repercusiones fisiológicas positivas, y que ese entorno hace que mantengamos el contacto con la naturaleza y el paisaje de alta montaña. Y al ir impulsándote y reteniendo la mayor parte del tiempo, exige un elevado consumo de oxigeno, lo que hace que pulmones y corazón trabajen a pleno rendimiento y mejoremos nuestra capacidad aeróbica.

Se pueden llegar a quemar 3.000 calorías en 2 horas y media, y se fortalece significativamente tanto el tren superior como las piernas. ¿Inconveniente? Que dependemos que la climatología y las nevadas que recibamos en nuestro entorno.

Marcha nórdica

Popularizada especialmente en los últimos años, procedente de los países nórdicos, donde se utilizaba como entrenamiento de pretemporada de esquí de fondo, la marcha nórdica mejora la capacidad aeróbica, el consumo máximo de oxigeno y la resistencia tanto física como psicológica. Incluye trabajo del tren superior y de la columna vertebral.

Pero ojo, debes caminar de la forma más funcional posible. El pie que planta en el suelo en oposición al brazo de clava y propulsa el bastón. El lugar correcto de apoyo es entre los dos pies. Una vez clavado el bastón, la mano suelta la empuñadura cuando pasa más o menos a la altura de la cadera, para volverlo a agarrar, y así evitar sobrecargar manos y antebrazos.

Natación

Todo un clásico que siempre funciona. La presión hidrostática tiene varios efectos fisiológicos positivos. Aumentamos el trabajo respiratorio, se estimula la diuresis y con ella la eliminación de deshechos, facilita la circulación de retorno al presionar los vasos sanguíneos superficiales, disminuye la retención de líquidos, mejora el gasto cardiaco y, a nivel de bienestar, tiene efecto analgésico y relajante.

A nivel muscular fortalecemos espalda y tren superior, y nos ayuda a reeducar la postura que mantenemos en la bicicleta. Por tanto, podemos considerarlo un recurso muy completo, además de ser muy accesible y económico respecto a material.

Trekking

Asequible para cualquier forma físca, en contacto con la naturaleza y con riesgo escaso de lesiones. Caminar por el monte va a potenciar también nuestra salud cardiovascular, reduce el colesterol malo, incrementa la densidad ósea al igual que la carrera a pie, nos ayuda a controlar el peso, disminuye los niveles de estrés y mejora la calidad del sueño.

En el plano muscular, tonificamos sobre todo glúteos, isquiotibiales y gemelos en subida, y cuádriceps y soleo en bajadas. Además, en función de la ruta, acumularemos también metros de desnivel, algo muy interesante para cuando volvamos a coger la bici.

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